Banksy o la paradoja de la crítica del capitalismo

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El artista británico Banksy ha llevado a cabo un acto de rebelión supremo frente a la mercantilización del arte: la destrucción de su propia obra. Si bien no ha conseguido destruir su valor, si ha logrado mostrar las taras del capitalismo moderno.

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A día de hoy, Banksy es más que un reconocido artistas. Es una estrella, cuyo carácter misterioso refuerza aún más su atractivo. Es tan buscado como sus obras. Cada uno de sus actos es un verdadero evento. Cuando el pasado mes de junio el artista de Bristol pintó en los muros parisinos, la efervescencia se amparó de toda la capital francesa. Pero Banksy también es un « rebelde » que se dice crítico frente al capitalismo. En este contexto, su última artimaña ha sido la destrucción parcial de su obra, « Girl With Balloon » (« Niña con globo »), unos minutos después de su adjudicación por 860.000 libras en la célebre casa de ventas Sotheby’s, que reúne a empresas internacionales especializadas en subastas de obras de arte.