El desplome de Carlos Ghosn, el empresario francés que se creía intocable

Por

Acceso a los artículos es sólo para suscriptores.

El manga que le fue dedicado en 2001 le bautizó respetuosamente como Ghosn-san (Sr. Ghosn, en japonés). La primera escena lo presenta cuando era niño -está apoyado contra una valla, con los brazos cruzados y los ojos cerrados-. Se acerca un coche. Oímos el rugido del motor. « ¡Cadillac Eldorado! », afirma, muy seguro de sí mismo. Diecisiete años después de esta dudosa escena inaugural -el hombre más conocido por sus talentos de liderazgo que por su trabajo como ingeniero automóvil-, ¿Carlos Ghosn vio venir su caída?