La debacle electoral de Hollande: ¿qué le ha pasado factura?

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Los socialistas franceses han perdido 50 ciudades de más de 30 000 habitantes, mientras que el Frente Nacional ha logrado una docena de alcaldías. Un castigo semejante, unido a la abstención masiva registrada en la segunda vuelta de las elecciones municipales del domingo, pone al presidente François Hollande contra las cuerdas, tal y como no dudan en reconocer varios responsables socialistas. ¿ Qué les ha pasado factura ? El PS francés tiene dudas a la hora de abrir el debate.

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Nunca antes en la V República francesa se había votado en unas elecciones municipales en clave nacional de forma tan clara. La segunda vuelta de las elecciones municipales de 2014, celebradas el pasado domingo 30 de marzo, ha contado con todos los elementos propios de unos comicios legislativos. Pueden haber tenido alguna influencia determinados actores, algún peso pesado de la política, pero lo importante era aprobar o castigar las grandes líneas de la política puestas en marcha en mayo de 2012 por el Ejecutivo socialista.

El resultado es de una dureza fuera de lo común porque desautoriza y castiga a buena parte de los socialistas, que pierden más de 155 ciudades de más de 9 000 habitantes. 68 ciudades de más de 30 000 habitantes han caído en manos de la derecha y el FN ha conquistado una docena de alcaldías. De entrada, ya no se sostiene el argumento esgrimido tanto por los candidatos socialistas como por el propio Gobierno, según el cual las municipales sólo eran elecciones « locales », unos comicios sin mayor alcance.

Además, estamos ante un ciclo que termina o más bien asistimos al final de un sistema que se ve comprometido por este voto : el de cierto socialismo municipal que permitía a los socialistas sostener que el balance local de su gestión municipal bastaba para conseguir la reelección. También hay que señalar que se ha castigado a un responsable : el presidente de la República y, con él, el Gobierno, puesto que todo apunta a que el voto de castigo se dirige, sobre todo, en primer lugar a las políticas del Ejecutivo.

Jean-Marc Ayrault: «C'est une défaite pour le gouvernement. J'y prends toute ma part» © Reuters Jean-Marc Ayrault: «C'est une défaite pour le gouvernement. J'y prends toute ma part» © Reuters

En esto, las municipales de 2014 difieren de dos comicios anteriores. 1983 supuso una dura derrota para los socialistas de Mitterrand, pero una derrota que se vio atenuada por la fuerte movilización que se registró en la segunda vuelta y por la unidad de las fuerzas de izquierda, todavía viva, lo que, unido a la transferencia de votantes, hizo posible la limitación de los daños. Esta vez no ha sucedido así ; la abstención ha sido aún más alta en la segunda vuelta (38,5%, frente al 36% de la primera vuelta) ; la transferencia de voto entre fuerzas ha sido escasa o incluso muy mala, dejando aislados a los candidatos del PS.

El otro antecedente se remonta a 1977, cuando se registró una enorme ola roja que llevó al PS a instalarse de forma prolongada y masiva al frente de las alcaldías. Este éxito no se debió solo al rechazo de las políticas de Giscard d'Estaing, sino también a la aparición de una nueva generación de responsables políticos movida por dinámicas sociales y por la unión de la izquierda. En 2014 ha sucedido como en 1977, pero a la inversa.

El primer ministro Jean-Marc Ayrault, en su alocución el domingo por la noche, y la mayor parte de los responsables socialistas no han atribuido a la difícil situación por la que atraviesan en algunas localidades los resultados de los comicios. « Se trata de una derrota del Gobierno. Asumo mi responsabilidad. Estas elecciones han estado marcadas por la desafección significativa de los y las que nos dieron su confianza en mayo y en junio de 2012 », reconoció sin vacilar Jean-Marc Ayrault. En cuanto al debate sobre los cambios políticos que se han de introducir, el domingo, el PS los puso en marcha de forma tímida. Todos recuerdan que la decisión está en manos de François Hollande... que ya ha decidido relevar a su primer ministro, y sustituirlo por Manuel Valls, hasta ahora titular de Interior

Baste como ejemplo significativo y simbólico de la derrota socialista el caso de la localidad de Limoges. Nadie habría imaginado que el PS perdería lo que era un bastión socialista desde 1912. Sin embargo, Alain Rodet, alcalde saliente, ha sido derrotado. Detrás de esta derrota no sólo subyace el desgaste de un barón local, en el cargo desde hace 24 años. Tras perder casi la mitad de los votos en la primera vuelta, con respecto a los resultados obtenidos 2008, Alain Rodet descubrió de la noche a la mañana las ventajas de presentarse en coalición con otras fuerzas democráticas y fusionó su lista con los ecologistas. Ya era demasiado tarde. En una ciudad con alta tasa de desempleados, Alain Rodet ha sido barrido por un candidato desconocido de la UMP.

Pero no es la única cara de la derrota. Al examinar la lista de las ciudades de más de 30 000 habitantes, el Partido Socialista y el Gobierno central pueden echar cuentas : pierden medio centenar de ciudades. Bastiones, ciudades conquistadas en 2008, ciudades dirigidas por figuras de la política nacional o no : el voto de castigo ha golpeado en todas partes. Toulouse, cuarta ciudad francesa ; Quimper, la ciudad de Bernard Poingnant, consejero próximo a Hollande ; Roubaix, Reims, Belfort, Argenteuil, Asnières, Colombes, Chambéry, Angers, Caen, Ajaccio, Montbéliard, Valence, Évreux, Tours, Roanne, Saint-Étienne, Laval, Pau, Amiens, La Roche-sur-Yon, Athis-Mons, Livry-Gargan.

Otro símbolo de la derrota socialista : Grenoble. La lista encabezada por el ecologista Éric Piolle, que agrupaba al Frente de Izquierda y a asociaciones de la ciudad, fue la sorpresa de la primera vuelta, al quedar en cabeza, por delante de los socialistas. La negativa del candidato del PS Jérôme Safar a fusionar la lista ha sido muy castigada por los electores. La brecha entre unos y otros aumentó y la alianza de los ecologistas ha logrado el 40,8% de los votos, frente al 27,6% de los socialistas.

De estos comicios podemos extraer otra enseñanza : el PS pierde varias ciudades por no haber sido capaz de llegar a acuerdos de unidad entre las dos vueltas. Así sucedió en la política nacional, cuando los responsable del PS apelaron la semana pasada a un hipotético frente republicano contra el FN sin preocuparse de hacer un llamamiento a las otras formaciones de izquierda a la unidad. También ocurrió de este modo en las agrupaciones locales, donde los alcaldes salientes sólo han accedido a rehacer las listas con la boca pequeña. El resultado es la pérdida de varios ayuntamientos debido a una transferencia de votos desastrosa entre formaciones, como ha ocurrido en Reims, en Angers, en Tours...

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