La Fiscalía de París intenta registrar la redacción de Mediapart

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Por primera vez en la historia de Mediapart, la Fiscalía de París ha tratado de registrar la redacción de nuestro periódico, el lunes 4 de febrero por la mañana, en el marco de una investigación preliminar abierta por (entre otros motivos) una presunta violación al derecho a la intimidad de Alexandre Benalla, tras la publicación de nuestra revelaciones la semana pasada. Mediapart, indignado ante esta maniobra, ha rechazado el registro en nombre de la protección de las fuentes periodísticas.

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Son las 11h10 de la mañana de este lunes 4 de febrero. La habitual conferencia de redacción de Mediapart, centrada hoy en el debate sobre la deriva liberticida del poder contra el derecho a informar y el derecho a manifestar, está a punto de concluir. Entonces, dos fiscales de la Fiscalía de París, acompañados de tres policías, entre ellos un comisario de la división de la Brigada Criminal, llaman a la puerta de nuestro periódico.

Se trata de un registro.

El representante de la autoridad judicial, el fiscal adjunto de la República Yves Badorc, nos informa de que desea, junto con su colega de la oficina del fiscal y los agentes de policía que le acompañan, registrar la redacción en el marco del affaire Benalla. Pero no sobre cualquier detalle del affaire Benalla.

Emmanuel Macron y Alexandre Benalla. © Reuters Emmanuel Macron y Alexandre Benalla. © Reuters

Según la información proporcionada por el magistrado, la Fiscalía de París ha abierto, tras las revelaciones de Mediapart la semana pasada, una investigación preliminar, no sobre el fondo de los hechos revelados, sino por (entre otros delitos identificados) un delito contra la intimidad del excolaborador del jefe de Estado Alexandre Benalla y/o de su acólito, el gendarme Vincent Crase.

Mediapart publicó, el jueves 31 de enero, el resultado de una investigación de varios meses apoyada en una docena de fuentes independientes y documentos inéditos, incluidos clips de audio, ofreciendo nuevos detalles sobre el affaire Benalla, convertido en un asunto de Estado.

La investigación de la Fiscalía también concierne a los medios utilizados para realizar las grabaciones, las mismas que ponen en un verdadero apuro al excolaborador de Emmanuel Macron. El magistrado evocó la difusión de dichas grabaciones, que violarían la intimidad de Alexandre Benalla y Vincent Crase, así como la posible posesión ilícita de dispositivos de intercepción.

Nuestras revelaciones permitieron demostrar que Benalla y Crase violaron el control judicial al que están sometidos en el marco del affaire sobre las violencias cometidas contra manifestantes el 1 de Mayo, al reunirse en secreto el 26 de julio de 2018, a primera hora de la tarde, en París. Grabaciones clandestinas realizadas ese mismo día, de las cuales Mediapart ha publicado varios extractos, lo demuestran.

Nuestra investigación también prueba la implicación personal de Alexandre Benalla en un contrato de seguridad firmado con un oligarca cercano a Putin, mientras trabajaba en el Elíseo. De la misma investigación se desprende que Benalla y Crase hicieron todo lo posible para ocultar pruebas sobre este contrato ruso, temiendo que fueran descubiertas por la policía.

El motivo: el oligarca en el centro de este episodio no solo es una persona cercana a Vladimir Putin, sino que también es sospechoso de tener vínculos con los peores grupos criminales de Moscú, según varios magistrados europeos.

Ante tales informaciones, ninguna desmentida por las partes interesadas desde su publicación, ¿qué ha decidido hacer la Fiscalía de París? Abrir una investigación judicial sobre varios delitos, incluido el delito de violación de la intimidad cuyas víctimas serían… Alexandre Benalla y Vincent Crase. El representante de la Fiscalía no aclaró si una denuncia de los abogados de Benalla y/o Crase había sido presentada previamente.

Mediapart, representado por los dos responsables de la sección de investigación del periódico, Fabrice Arfi y Michael Hajdenberg (en ausencia del representante legal de Mediapart Edwy Plenel, ocupado por el juicio iniciado por Denis Baupin), se opuso formalmente a cualquier registro de la redacción en nombre de la protección del secreto de sus fuentes. Esta es la primera vez en la historia de Mediapart que una autoridad judicial pretende registrar nuestras instalaciones.

La ley nos permite el rechazo de este registro. De hecho, en el marco de una investigación preliminar, la Fiscalía debe obtener la autorización previa de la persona interesada antes de realizar el registro. Sin embargo, la Fiscalía puede obtener un mandato del Juez de Libertades y Detención (JLD) para que el registro sea obligatorio y coercitivo. El Fiscal adjunto mencionó esta posibilidad durante nuestras discusiones este lunes 4 de febrero.

Alexandre Benalla y, en el segundo plano, Vincent Crase, el 1 de mayo, en París. © Captura de pantalla de YouTube Alexandre Benalla y, en el segundo plano, Vincent Crase, el 1 de mayo, en París. © Captura de pantalla de YouTube

La voluntad de la Fiscalía de París, subordinada jerárquicamente al poder ejecutivo, de registrar un periódico que únicamente hace su trabajo -publicar información verificada y de interés general- en un affaire abierto en defensa de los intereses de Benalla y Crase no deja de sorprendernos, por varias razones.

En primer lugar, el viernes 1 de febrero, un servicio de policía, bajo las órdenes de los jueces de instrucción del affaire del 1 de Mayo, contactó a Mediapart, reclamando la copia de los clips de audio revelados por nuestro periódico. Así, este lunes 4 de febrero a las 9h, Fabrice Arfi escribió al oficial de policía al cargo de esta investigación, para anunciarle que Mediapart accedería a la solicitud, cuyo objetivo es documentar en el procedimiento legal la violación del control judicial de Benalla y Crase. Lo que está en juego no es nada desdeñable: ahora, los dos hombres corren el riesgo de ser sometidos a una detención preventiva.

Sin embargo, el mismo día, en el marco de una investigación abierta en defensa de Alexandre Benalla Benalla, el Fiscal de París trató de llevar a cabo un registro en los locales de Mediapart.

En segundo lugar, esta celeridad de la Fiscalía contrasta con su singular lentitud y delicadeza cuando, en el marco del dossier sobre las violencias del 1 de Mayo, la misma institución judicial tardó 48 horas en registrar el domicilio del Benalla (faltaban las llaves...) y no se molestó ante la desaparición, en ese mismo intervalo de tiempo, de una caja fuerte que pertenecía al mismo Benalla y que podía contener piezas importantes para la investigación, u otras investigaciones.

Mediapart no se dejará intimidar por los protagonistas de este affaire ni por la Fiscalía. Continuará informando a sus lectores.

Versión y edición española : Irene Casado Sánchez.

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