Sarkozy, la hora de la verdad

Por

El sábado 29 de noviembre, Nicolás Sarkozy resultó elegido presidente de la UMP con el 64,5% de los votos. Un resultado que se queda corto y que hace presagiar las dificultades a las que tendrá que hacer frente el nuevo jefe de la oposición. Seducir a los convencidos es una cosa, batallar contra los jueces de instrucción y los adversarios políticos es otra, bastante más ardua.

Acceso a los artículos es sólo para suscriptores.

Lo que tenía que pasar, pasó. El pasado 29 de noviembre, Nicolás Sarkozy resultó elegido presidente de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) con el 64,5% de los votos emitidos, frente al 29,18% de los sufragios obtenidos por Bruno Le Maire y al 6,32% que logró Hervé Mariton. Los tres candidatos se repartieron 155.801 papeletas de los 268.000 militantes de la UMP que estaban llamados a las urnas. Se trata de un resultado sin sorpresas, del que dio cuenta en Facebook el principal interesado con una humildad y una sobriedad artificiales, tan previsibles como su victoria por la mínima. « Esta campaña ha sido digna », decía Sarkozy en comunicado. « A partir del lunes, me reuniré con los principales responsables de nuestra familia política en aras de favorecer la creación de las condiciones necesarias que favorezcan la mayor unidad posible. Este voto marca un nuevo punto de partida para nuestra familia política. »