La reforma laboral de Hollande: el germen de los indignados franceses

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« Tienen que estar hartos a la fuerza, ¿no? », se pregunta Ambre, estudiante de Ciencias Políticas y una de las promotoras de la ocupación. ¿Quiénes? Se refiere a los vigilantes de seguridad, héroes involuntarios en esta noche en la que los estudiantes decidieron tomar la Universidad París VIII. Ambas partes juegan al gato y al ratón, en una suerte de guerra psicológica que va a más. Los estudiantes afirman que otras noches mucha más gente se quedó a dormir y que los vigilantes mostraban menos recelos. En la noche del lunes 4 al martes 5 de abril, el grupo se replegó a una sala del edificio C donde, en cierta manera, se sentían confinados. Las anteriores ocupaciones de la universidad se habían llevado a cabo en un anfiteatro, mucho más grande y de donde se podía entrar y salir libremente.