El presidencialismo, ¡he ahí el enemigo!

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« ¿El clericalismo? ¡He ahí el enemigo! ». Si este discurso de Léon Gambetta en la Cámara de Diputados, el 4 de mayo de 1877, se recuerda, no es sólo por esta exhortación. Se debe a que precipitó el fin de la República de orden moral construida sobre las ruinas ensangrentadas de la Comuna de París y acompañó la caída de su presidente, el mariscal Mac Mahon, en su camino hacia un poder personal de esencia monárquica. « Cuando Francia haya hecho oír su voz soberana, créanlo, señores, será necesario someterse o dimitir »: el 15 de agosto del mismo año, el otro discurso de Gambetta, en Lille, resumió la campaña electoral que se saldó con una amplia victoria para los republicanos, seguida en enero de 1879 de la dimisión de Mac Mahon, y luego del verdadero advenimiento de la III República con sus primeras leyes fundadoras, en particular las relativas a la educación gratuita y a la libertad de prensa.