¿Qué queda del espíritu 'Charlie Hebdo'?

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« En lugar de una reflexión profunda sobre las bases de un contrato social renovado, menos normativo y más pragmático, la ideología se ha instalado. “Je suis Charlie” ha pasado a ser la etiqueta mágica que hacíamos bailar al son de sus intereses, de sus combates y de sus prejuicios; en resumen, una orden. Dicha orden, que restaba valor, como suele pasar en estos casos, al impulso inicial, variaba en función de quien echase mano al lema. Su objetivo era reagrupar tanto como excluir, reagrupar excluyendo… ».