Frente a la corrupción, la indignación no es suficiente

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¿Debemos seguir viendo la telenovela de “affaires” que arrollan la vida pública desde hace treinta años como si no pasara nada? En Rumanía, en Islandia o en Brasil, multitudes se manifiestan contra la corrupción de las clases dirigentes. En Francia, nada. Los ciudadanos también tienen la responsabilidad de reaccionar. 

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Bueno… ¿Qué hacemos ahora? ¿Continuamos, como autómatas bajo hipnosis, viendo la telenovela de “affaires” que arrollan la vida pública desde hace treinta años como si no pasara nada? ¿Cómo si asistiésemos a un espectáculo de circo?