El «método Hollande» o el inmovilismo político

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Un pasito adelante, un giro y a... dormir. Diez días después de sufrir la cuarta debacle electoral en un año, el Gobierno presentó el pasado miércoles un nuevo paquete de medidas para reactivar el crecimiento en el que se repite una palabra clave, la inversión. Se trata de un plan dirigido especialmente a apaciguar los ánimos de una parte del PS, en vísperas de la celebración del congreso socialista. El presidente de la República, obsesionado por su reelección en 2017, está convencido de la pertinencia de sus políticas de Gobierno.

Según explicó el primer ministro Manuel Valls en rueda de prensa al término del Consejo de Ministros: « Cuando se establece un rumbo, se debe seguir e incluso acelerar ». « Nuestra estrategia económica es la correcta. Hay que seguir sin descanso el camino marcado por el presidente de la República », justificó, tras congratularse por los primeros primeros signos de recuperación económica en Francia, gracias a la bajada del euro y del precio del petróleo. No obstante, puesto que entre los objetivos fijados también está calmar los ánimos de los descontentos, el ala izquierda del PS y el electorado socialista desencantado, « continuar sin descanso [...] supone también llevar a cabo los ajustes necesarios que nos permitan seguir adelante con nuestra estrategia ». Ahí es nada.