La izquierda de Hollande deberá reinventarse

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Los socialistas gobernarán en cinco de las 13 regiones, pero no consiguen frenar a la ultraderecha, que consigue un resultado histórico. El PS tendrá que elegir entre virar a la izquierda, dirigirse hacia la derecha o mantener el rumbo

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El partido socialista (PS) ha evitado la debacle. Pero no hay nada que celebrar. En la segunda vuelta de las elecciones regionales, ha limitado el batacazo conquistando cinco regiones, frente a las siete en manos de la derecha – los independentistas han conseguido hacerse con el gobierno de Córcega-. A pesar de todo, en la historia de la V Republica, el numero de votantes del Frente Nacional nunca ha sido tan elevado, y la izquierda, completamente borrada del mapa en muchas regiones, está por los suelos.

Sobre el papel, François Hollande y Manuel Valls evitan la tan anunciada catástrofe electoral : las elecciones electorales solo podían perderse (la izquierda controlaba 21 de las 22 regiones metropolitanas desde 2010 – la reforma territorial les redujo a 13) y han perdido todos los escrutinios organizados desde las elecciones presidenciales de 2012 (municipales, europeos y departamentales). Antes de los atentados del 13 de noviembre, la principal hipótesis, que parecía la más probable, no daba más que tres regiones al PS (Bretaña, la gran región de Aquitaine y Languedoc-Roussillon-Midi-Pyrénées). A estas regiones su suman Centre-Val-de-Loire y Bourgogne-Franche-Comté, por lo que el partido del Ejecutivo, con sus aliados ecologistas y el Frente de Izquierda, consigue mejores resultados de lo previsto.

Sobretodo, hay que destacar que el partido de extrema derecha no ha conseguido conquistar ninguna región : en Nord-Pas-de-Calais-Picardie y en PACA, la retirada de la lista socialista, decisión del Eliseo y Matignon, ha permitido a Xavier Bertrand (57,8 %) y a Christian Estrosi (54,8 %) hacerse con ambas regiones con una amplia mayoria. En “ACAL” (Alsace-Champagne-Ardenne-Lorraine), Florian Philippot también ha sido abatido, a pesar de que el socialista Jean-Pierre Masseret no retiró su candidatura – siendo repudiado por su partido y por el primer ministro Manuel Valls- consiguiendo la misma puntuación que el pasado domingo (15,5 %).

Discurso de Manuel Valls después de la segunda vuelta, el 13 de diciembre de 2015.

El primer ministro, que no quiso intervenir la noche de la primera vuelta, pasó por todas las radios y televiones durante toda la semana para multiplicar su apoyo al frente republicano y pedir el voto por los candidatos de derecha en aquellas regiones en las que el FN se ecnontraba a la cabeza. El domingo por la noche, era demasiado pronto para felicitarse. Durante su intervencion, poco despues de las 20h, Manuel Valls saludà a « los votantes que han respondido de forma clara a esta llamada – de la izquierda – para frenar a la extrema derecha, que esta noche no ha conseguido obtener el gobierno de ninguna region (…) Aquí, como en todas partes, esta movilizacion es muy digna, un interdicto para poner fin a los pequeños juegos políticos, a la invectiva, al sectarismo. Los políticos de todos los colores deben ser capaces, cuando sea necesario, de trabajar juntos ».

El primer ministro también se felicitó por la movilización del electorado en la segunda vuelta: el 58,5% de los votantes acudieron a las urnas este domingo, frente al 50%, en la primera vuelta. « Los franceses han demostrado que querían votar y que la idea, defendida por algunos, de posponer las elecciones por los atentados era mala idea », se congratulaba una persona próxima a François Hollande.

Pero más allá de estas declaraciones optimistas, el Ejecutivo se encuentra ante un auténtico rompecabezas, con un Frente Nacional que nunca antes había estado tan fuerte. El partido de ultraderecha, que se situó en cabeza en la primera vuelta de los comicios, ha arañado nuevos electores en esta segunda vuelta. « No es una buena noticia, sobre todo en las zonas rurales. Debemos responder a estas inquietudes », señalaba un asesor ministerial. El domingo por la noche, el Elíseo, Matignon y el PS evitaban cualquier signo de triunfalismo, sobre todo por la derrota sufrida en Ilê-de-France (región parisiense), por cuanto supone un auténtico revés en el aspecto político y simbólico.

« No hay razones para sentirnos aliviados ni para triunfalismos. El peligro de la extrema derecha no se puede descartar, al contrario. No olvido los resultados conseguidos en la primera vuelta y en las pasadas elecciones », declaró Manuel Valls. Por su parte, Jean-Christophe Cambadélis, secretario general del PS afirmaba en un tono similar: « Para el Partido Socialista, estos resultados representan un éxito sin alegría ». « Esta noche nadie sale victorioso. Cada uno debe tener presente el camino que queda por recorrer para recuperar a nuestros conciudadanos, que se han decantado por el FN », subrayó también Didier Guillaume, presidente del Grupo Socialista en el Senado, próximo a Hollande.

El presidente de la República sabe que el panorama político está dividido en tres bloques. Y que los resultados del FN hacen más que factible que Marine Le Pen pase a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. A la vista de los resultados de las elecciones celebradas desde 2012, su propia situación política, es muy incierta. La suma de votos de la izquierda tiene poco peso: en la segunda vuelta, las listas del PS han caído hasta alcanzar el 29% de los sufragios, frente al 46,4% logrado en 2010. En algunos territorios, el PS, sencillamente, ha desaparecido.

Ahora, Hollande tiene tres alternativas entre las que deberá decantarse. Debe optar o bien por la que representa su primer ministro, Manuel Valls, que aboga por una agrupación de la izquierda y del centro derecha en torno a la República (y haciendo caso omiso a las divergencias en materia política económica y social); la reclamada por el Frente de Izquierdas, los ecologistas y parte del PS que consiste en un giro a la izquierda; o puede no decidirse por ninguna de estas alternativas, tratando de representar –como acostumbra– el papel de padre de la nación razonable y tranquilo que tanto le gusta.

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