Los errores de Lactalis frente a la salmonelosis

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Esta vez, Emmanuel Besnier ha dado la cara con valentía. El máximo dirigente de Lactalis, el industrial menos fotografiado, el más silencioso, el verdadero hombre invisible –y octava fortuna de Francia, según Forbes– abría la puerta de su despacho al periódico Le Journal du Dimanche, como Liliane Betancourt en su época, en un acto de arrepentimiento completamente inesperado. El viernes, se entrevistaba con el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, por la leche para bebés contaminada, procedente de su fábrica de Craon [noroeste de Francia]. Pero lo hizo de forma tan discreta que ni siquiera se dejo ver. Ni antes ni durante la rueda de prensa del ministro. Mientras el holding tardaba en ser consciente de la magnitud de una de las peores crisis sanitarias que ha tenido que gestionar, Emmanuel Besnier relataba en Le Journal du Dimanche que quiere « entender lo sucedido ». « Es mi obsesión », aseguraba. Sostiene que no se produjeron « errores » por parte del grupo « en los procedimientos », pero reconoce una declaración equivocada: « Faltaban cinco lotes en el primer fichero transmitido al Ministerio de Economía ».