El decretazo de Valls

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Ante la división existente en la Asamblea en las filas socialistas, el primer ministro francés, Manuel Valls, optó el 17 de febrero por no arriesgarse y aprobó la llamada Ley Macron por decreto, con el artículo 49.3 de la Constitución. Se trata de una de esas armas constitucionales de doble filo : permite obviar el debate parlamentario para pasar al ordeno y mando, pero también pone de manifiesto que el Gobierno carece de respaldo en la Cámara.

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El recurso al artículo 49.3 supone todo un símbolo político del autoritarismo de los débiles. Se trata de una de esas armas constitucionales que no existe en ninguna democracia parlamentaria. Pero se trata de un arma de doble filo. Permite obviar la deliberación parlamentaria para pasar al ordeno y mando, pero también pone de manifiesto que el gobierno que recurre a dicho decreto ya no cuenta con mayoría parlamentaria y, por tanto, tampoco dispone ya de mayoría política.