La lista empieza a ser larga y heterogénea. Acusado de violencia intencional durante la manifestación del 1 de mayo de 2018 y de uso « sin derecho » de sus pasaportes diplomáticos; en el punto de mira de una investigación por « atentar contra la manifestación de la verdad » tras la probable destrucción de pruebas; investigado por portar armas ilegalmente -el affaire de la « pistola de agua »-, pero también en el marco de otra pesquisa por « corrupción » en relación con sus contratos rusos, Alexandre Benalla también es sospechoso de « falsificación » y « uso de falsificaciones ».
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