Las zonas grises del falso policía del Elíseo

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Las violencias cometidas por Alexandre Benalla, colaborador de Emmanuel Macron, contra un manifestante el pasado 1 de mayo, plantean la cuestión sobre la responsabilidad del Palacio del Elíseo que ocultó los hechos a la Fiscalía. Ante este trato de favor, numerosas dudas planean sobre el verdadero estatus del colaborador, despedido este viernes 20 de julio tras un tsunami de críticas contra la presidencia.

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Una investigación ha sido abierta, en tela de juicio: los falsos policías y verdaderos colaboradores de Emmanuel Macron. Tras la revelación, por el diario Le Monde, de la identidad de uno de los dos hombres que agredieron a varios manifestantes, el 1 de mayo de 2018, en la plaza Contrescarpe en París, Alexandre Benalla, entonces adjunto del jefe de gabinete del presidente de la República, la Fiscalía de París ha encargado a la Brigada de Represión de la Delincuencia contra Personas (BRDP) una investigación por « violencias cometidas por un funcionario del servicio público », « usurpación de identidad » y « usurpación de distintivos reservados a la autoridad pública »

El ministerio del Interior, por su parte, ha anunciado la apertura de una investigación administrativa que será llevada a cabo por la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN). Los dos colaboradores del Elíseo actuaron, en efecto, ante la presencia y con el consentimiento tácito de efectivos de policía. Así, también se plantea la responsabilidad de la jerarquía policial que les permitió estar presentes en el terreno.

Emmanuel Macron y Alexandre Benalla en Rodez (Aveyron), el 5 de mayo de 2017. © Reuters Emmanuel Macron y Alexandre Benalla en Rodez (Aveyron), el 5 de mayo de 2017. © Reuters
Más allá de estas cuestiones, todas las miradas se centran en el Elíseo que autorizó su « participación » en « una intervención con la jefatura de policía », en palabras del prefecto Patrick Strzoda, director del gabinete de Emmanuel Macron. Y también, las miradas se dirigen al propio presidente, que confió una parte nada desdeñable de su seguridad personal a Alexandre Benalla, un ex miembro del servicio de seguridad del Partido Socialista, después responsable de la seguridad de la formación En Marche!, para terminar integrando el equipo del Elíseo.

Recopiladas en las redes sociales desde el miércoles 18 de julio, numerosas imágenes prueban la omnipresencia de Alexandre Benalla en las inmediaciones del presidente francés. Si bien, Emmanuel Macron ya cuenta con la protección del poderoso Grupo de Seguridad de la Presidencia de la República (GSPR), una unidad mixta de policía y gendarmería, integrada por ochenta funcionarios abalados por una gran experiencia. Mediapart analiza las cuestiones que planean ahora sobre este asunto.

La responsabilidad del Palacio del Elíseo

El 1 de mayo, mientras el presidente de la República se encuentra en visita oficial en Australia, se organiza una manifestación particularmente « estratégica » en París, y los responsables de la seguridad pública en la capital francesa anuncian « un dispositivo de seguridad muy fuerte en París » y la « movilización de 1.300 policías y gendarmes ». Los sindicatos policiales levantarán un importante revuelo para denunciar la « pasividad » de su jerarquía frente al « Black Bloc ». Desde Sydney, Macron denuncia entonces « las violencias » provocadas por los manifestantes radicales. ¿Está informado de la presencia de su asesor de seguridad, y de uno de sus amigos, en el terreno? Por ahora, no lo sabemos.

La reacción de Emmanuel Macron tras los incidentes que ocurrieron durante la manifestación del 1 de mayo. © DR La reacción de Emmanuel Macron tras los incidentes que ocurrieron durante la manifestación del 1 de mayo. © DR

El prefecto Patrick Strzoda explica, al diario Le Monde, que Alexander Benalla le había « prevenido dos días antes de que quería participar en una intervención » de las fuerzas del orden, « para ver cómo se gestionaba una gran manifestación, aprovechando la ocasión del 1 de mayo ». Por lo tanto, esta participación fue « autorizada » por el director de gabinete, en calidad de « observador ». Bruno Roger-Petit, el portavoz del Elíseo, quiso señalar que Benalla « estaba actuando en el marco de sus vacaciones » -una explicación poco convincente, de memoria, los colaboradores del gabinete presidencial o ministerial, raramente solicitan un día de vacaciones coincidiendo con un día festivo...-. El portavoz agregó que Benalla había « excedido [su] autorización », « interviniendo físicamente para participar en una operación de mantenimiento del orden »

Patrick Strzoda explica que conoció los hechos al día siguiente. Alexandre Benalla fue filmado mientras él mismo interpelaba a dos personas, en la plaza de la Contrescarpe, en compañía de uno de sus amigos, Vincent Crase, gendarme reservista y colaborador ocasional del Elíseo. Dos días más tarde, Patrick Strzoda escribió una carta a Benalla para deplorar su participación en los arrestos y su « comportamiento manifiestamente inapropiado », haciendo referencia a las violencias que cometió, y para anunciarle la suspensión de sus funciones, así como las de su colega, desde el 4 de mayo, por un período de quince días. 

La suspensión, calificada como una medida sin precedentes por el Elíseo, es, en realidad, problemática. Dado que uno o más delitos fueron cometidos, incluidas violencias físicas, Patrick Strzoda y los servicios del Elíseo, deberían haber comunicado los hechos a la Fiscalía, tal y como lo exige el artículo 40 del Código de Procedimiento Penal. « Prefirieron ocultar los hechos y no acudir a la Fiscalía », comenta un abogado. Deberán así explicar este silencio culpable.

La responsabilidad del colaborador de Macron y de la jerarquía policial

La protesta en la plaza de la Contrescarpe, prevista tras la manifestación a primera hora de la tarde, fue dispersada rápidamente. Las imágenes muestran a Alexandre Benalla acompañado por su amigo Vincent Crase, y quizás por un tercer hombre, realizar dos arrestos, como si se tratasen de verdaderos policías vestidos de civiles, cubiertos y rodeados de CRS (Compañía Republicana de Seguridad). 

En el vídeo, vemos como Alexander Benalla golpea violentamente a uno de los manifestantes en el suelo. Los hechos de agresión y violencia están comprobados. Pero hay un factor agravante: la usurpación de la función pública. El encargado de misión de la presidencia, que porta un casco de los CRS, bajo ninguna circunstancia podía realizar una interpelación.

Según el Sindicato de Comisarios de la Policía Nacional, Benalla contaba con el estatus de « aprendiz en un dispositivo policial ». « Solo podía observar, bajo ninguna circunstancia ser actor, y mucho menos usar la fuerza. Una investigación aclarará este vergonzoso caso que empaña la imagen de las fuerzas del orden ».

« El observador está bajo la responsabilidad de un comisario en el terreno, y debe permanecer con dicho comisario. El observador no está allí para intervenir », explicaba Denis Jacob, responsable de Policía Alternativa CFDT en Europa 1. « Lo que me sorprende, es que no estaba equipado con equipos de protección civil, y llevaba un casco de policía ». Sin olvidar que durante la manifestación, llevaba un brazalete de « policía » y también una radio.

La inercia de los CRS que lo rodean durante la « interpelación » es también una confesión implícita de la extensa autorización de la que dispuso. « Ningún policía interviene, es una locura -comenta un sindicalista-. Los tipos tenían carta blanca. Ellos hacen lo que quieren ».

El ministerio del Interior, cuestionado por Mediapart, hace referencia a un « acuerdo » « entre el Sr. Benalla y la prefectura de policía de París ». Según los funcionarios contactados por Mediapart, una tal autorización solo podría provenir del prefecto de policía Michel Delpuech o de su director de orden público y de circulación (DOPC), Alain Gibelin.

El pasivo y el amateurismo del encargado de misión

El caso es todavía más problemático porque varios incidentes ensombrecen el currículum de Alexandre Benalla, incidentes conocidos por Emmanuel Macron. El hombre que llegó al Partido Socialista a través de su servicio del orden, fue reclutado como conductor por el equipo de Arnaud Montebourg, y despedido rápidamente tras un accidente y una tentativa de fuga.

Según las informaciones del diario Le Parisien, Alexandre Benalla llevaba un arma en su scooter durante la campaña de Emmanuel Macron, para quien trabajaba como responsable de seguridad, aunque no tenía licencia para portar armas. El 26 de noviembre de 2016, uno de los neumáticos de su scooter explota. Los fotógrafos que siguen a Macron le ayudan y, cuando se va, les dice que ha olvidado su arma en el interior de la moto. Uno de los fotógrafos en cuestión, Fabien Klotchkoff, relata al diario parisino: « Benalla me explicó que su solicitud de autorización para portar armas estaba en curso, por esta razón, disimulaba su arma bajo el sillín de su scooter.»

Según el diario, Alexandre Benalla obtuvo una autorización de detención de armas, y después la autorización correspondiente para portar armas, concedida por la prefectura de policía de París y solicitada por el Elíseo, « en el marco de sus funciones en el Elíseo.» 

Según Macron Leaks, en marzo de 2017, el equipo de campaña de Emmanuel Macron parecía convencido de que tenía tal autorización. El 9 de marzo de 2017, Raphaël Coulhon, tesorero adjunto de la campaña, escribe: « Alexandre Benalla tiene licencia de armas, ciertamente también es el caso de Christian Guedon, y quizás de Vincent Crase. No sé si están armados en la sede de la formación.» 

Benalla realiza una petición cuanto menos inusual: obtener armas para la campaña. El 8 de marzo de 2017, solicita un presupuesto para dos pistolas de balas de caucho, diez pistolas de gas lacrimógeno, un Flash-Ball, escudos antidisturbios... Una solicitud que causó cierto malestar y asombro entre el personal de la campaña (ver nuestro artículo en francés aquí). 

Fue el director de campaña Jean-Marie Girier, ahora jefe de gabinete de Gerard Collomb en el ministerio del Interior, quien intervino: « Acabo de conocer la existencia de una orden de compra de armas para el movimiento. Es obvio [sic] que no compraremos armas, ni Flash-Ball para los 40 días restantes. Me sorprende que no hayamos sido advertidos de un tal procedimiento.»

Sin embargo, esta no era la primera vez que Alexandre Benalla y su acólito Vincent Crase intentaban obtener armas. Hasta tal punto que el primer secretario general de En Marche! y coordinador de operaciones durante la campaña, Ludovic Chaker se sorprendió abiertamente: « Ya hemos adquirido varios equipos desde hace muchos meses, sin que nadie se haya inmutado.» 

En realidad, el pedido no fue realizado. Pero Alexandre Benalla y Vincent Crase vuelven constantemente a la carga, a pesar de las repetidas negativas. El 21 de marzo, solicitan una nueva estimación para comprar material de Flash Ball, por un total de 1.350 euros.

Nuevas preguntas, nuevas negativas y nuevos enfados en el equipo de campaña, incluido Grégoire Potton, director de asuntos generales de En Marche! : « Vuelvan a la carga para conseguir sus armas ». Potton continúa y enumera todas las demandas inútiles de los dos aficionados a las armas. «... Esto es agotador », concluye.

El dúo también está marcado por su amateurismo, reflejado en una apreciación del comisario de cuentas de la campaña sobre Vincent Crase: « Según Infogreffe, su actividad principal es la siguiente: asesoramiento sobre affaires y otros consejos de gestión. Esto no corresponde a las prestaciones mencionadas en la factura.» 

Estos elementos, entre otros, ponen en duda la coherencia de las numerosas misiones de seguridad confiadas a Alexandre Benalla por la presidencia de la República.

Versión y edición española : Irene Casado Sánchez.

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