Sarkozy permanece en detención preventiva por la financiación libia de las elecciones que le llevaron al Elíseo

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El expresidente de la V República francesa, Nicolas Sarkozy, continúa este miércoles 21 de marzo bajo custodia policial en la sede de la Oficina Anticorrupción de la Policía Judicial de Nanterre. Las autoridades investigan si el régimen libio de Gadafi financió la campaña electoral de Sarkozy de 2007, tal y como reveló Mediapart.

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Nicolas Sarkozy, quien confesaba hace poco su fascinación por los dirigentes autoritarios, se ve hoy cuestionado por la justicia francesa por su cercana relación con uno de los más famosos de entre ellos: Muamar el Gadafi, considerado durante mucho tiempo como el pivote del terrorismo antioccidental. La mañana del martes 20 de marzo, el expresidente de la V República fue puesto bajo custodia policial por los policías de la Oficina Anticorrupción (OCLCIFF) de Nanterre (Hauts-de-Seine) en el marco de la investigación sobre la presunta financiación libia de su campaña presidencial en 2007, que le llevó a ocupar el Palacio del Elíseo hasta 2012.

Nicolas Sarkozy y Muamar Gadafi, en 2007, en París. © Reuters Nicolas Sarkozy y Muamar Gadafi, en 2007, en París. © Reuters

El exministro del Interior, Brice Hortefeux, fiel lugarteniente de Nicolas Sarkozy desde hace más de treinta años, también fue interrogado, en su caso bajo el estatus de « sospechoso libre ». Este estatus, que permite la audición de un acusado evitando su arresto, exime a los investigadores de solicitar al Parlamento Europeo una exención de inmunidad -y revelar parte de sus investigaciones-, dado que Brice Hortefeux es, a día de hoy, diputado al Parlamento Europeo.

La audición de Nicolas Sarkozy, que continúa la mañana de este miércoles, puede prolongarse hasta un máximo de 48 horas, en función de sus declaraciones, el expresidente podría ser enviado ante la Justicia para que ésta tome una decisión sobre su eventual inculpación. Según los términos del Código de Procedimiento Penal, el estatus de « custodia policial » (gardé à vue, en francés) apunta que los investigadores tienen « razones plausibles para sospechar » la implicación de Nicolas Sarkozy en este affaire, probablemente el más grave que la V República ha conocido en el ámbito político-financiero.

No es la primera vez que el expresidente francés debe hacer frente a la Justicia, Nicolas Sarkozy tuvo que comparecer ante el Tribunal Correccional por la financiación ilegal de su campaña electoral de 2012 en el marco del affaire Bygmalion, siendo acusado de corrupción, tráfico de influencias y encubrimiento de violación del secreto profesional en el caso « Paul Bismuth » (identidad falsa tras la que se ocultaba Sarkozy).

El escándalo libio, la investigación que le apunta ahora directamente, como a varias personas de su entorno más cercano, se encuentra en manos del juez de instrucción de asuntos financieros de París Serge Tournaire, y de sus compañeros Aude Buresi y Clément Herbo, encargados de desentrañar los entresijos de este verdadero affaire de Estado, revelado en 2011 por Mediapart (consultar aquí nuestro dossier completo en francés). La lista de delitos enumerados por la instrucción judicial es larga: corrupción activa y pasiva, tráfico de influencias, malversación de fondos públicos, abuso de bienes sociales, falsedad, blanqueo y fraude fiscal.

Los hechos se remontan a Arabia Saudí, en 2005, a raíz del fracaso de un gigantesco mercado de armamento entre Francia y el Reino Wahabita, en el que Nicolas Sarzoky (entonces ministro del Interior), había puesto muchas esperanzas. No obstante, el equipo del entonces presidente Jacques Chirac –en aquel momento en guerra abierta con los sarkozystas– puso fin de forma abrupta a las negociaciones al sospechar de una posible financiación política oculta a través de importantes desvíos de dinero. Pero un intermediario amigo, Ziad Takieddine, no tardó en encontrar un nuevo Eldorado para Nicolas Sarkozy: la Libia de Gadafi.

El 6 de octubre de 2005, Sarkozy viajaba a Trípoli, donde se entrevistó con Gadafi. Algunos meses después, el intermediario franco-libanés Ziad Takieddine, llevaba personalmente dinero, desde la capital libia a París, que entregó, en mano, en dos ocasiones, al entonces jefe de gabinete de Sarkozy Claude Guéant y a Nicolas Sarkozy (una vez). La suma total asciende a cinco millones de euros, que viajaron ocultos en maletas de cuero flexible, y que, según el propio intermediario, entregó entre noviembre de 2006 y enero de 2007. « Personalmente supervisé el traslado de esta suma gracias a un intermediario francés, que lo entregaría al director del gabinete del ministro del Interior. Sarkozy era entonces ministro del Interior. Había un segundo intermediario, alguien llamado Takieddine, francés de origen libanés instalado en Francia », reconocía el exjefe de los servicios de espionaje militar de Libia Abdallah Senoussi. La versión oficial, según nuestras investigaciones, es que el dinero libia tenía como destino el Ministerio francés del Interior a cambio de la formación de agentes libios.

Y eso no es todo. En un documento desvelado en su día por Mediapart y atribuido al dirigente libio Moussa Koussa, se pone supuestamente de manifiesto un acuerdo para que Libia financiase por un importe total de 50 millones de euros la campaña de Sarkozy.

Sin embargo, aunque el dinero en metálico tiene la ventaja de dejar poco rastro, presenta el inconveniente de ocupar un cierto espacio cuando hay mucho. Claude Guéant, el exdirector de gabinete y después jefe de campaña de Sarkozy, sabe algo del tema. Según los investigadores, que mencionan en un informe reciente que se hacía « uso sin moderación del dinero en metálico », sólo sacó de su cuenta entre mayo de 2003 y finales de 2012... 800 euros. El resto de gastos los abonó en metálico.

Y todo no queda ahí. Los investigadores han podido saber también que Guéant alquiló en 2007, entre gran secretismo y durante el tiempo de la campaña presidencial, una cámara acorazada –en la oficina de Opéra del BNP de París- tan grande que en ella cabía un hombre de pie. Guéant se desplazó a dicha oficina en siete ocasiones entre el 23 de marzo y el 19 de julio de 2007. ¿Qué iba a buscar?, le preguntaron los investigadores. Muy serio, el exsecretario general del Elíseo, exministro del Interior y ex director de la Policía Nacional, respondió que había alquilado dicha cámara acorazada para guardar... discursos de Nicolas Sarkozy.

No obstante, los agentes pudieron constatar que la campaña presidencial se vio inundada de importantes sumas de dinero en efectivo, nunca declaradas a las autoridades de control, tal y como terminó por reconocer el tesorero Éric Woerth; sin embargo, el propio Woerth, para minimizar las cifras en juego señaló que las sumas procedían de donaciones anónimas llegadas por correo postal. Unas declaraciones que la Policía no dudó en calificar de « capciosas » y destinadas deliberadamente a crear confusión.

Versión española : infoLibresocio editorial de Mediapart, e Irene Casado Sánchez. Edición Irene Casado Sánchez.

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