El mundo imaginario de Manuel Valls

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El primer ministro francés, que se presenta como garante de la República más que del socialismo, apela a votar por la derecha cuando esta se enfrente al FN en la segunda vuelta. Nicolás Sarkozy, que concurría en alianza con un partido de centro, se siente refrendado para poner en marcha « la alternancia », cuatro meses después de ser reelegido al frente de la UMP.

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El primer ministro Manuel Valls adora la comunicación. Por eso, aunque los vientos no soplen a su favor, sus dotes en la materia le permiten salvar los muebles. Al menos en una jornada electoral. Lógicamente, el pasado domingo, los resultados obtenidos en la primera vuelta de los comicios departamentales eran lo más parecido a una pesadilla para el primer ministro. Sin embargo, puesto que vio venir los resultados y optó por dar la cara, gracias a la dramatización electoral y al hiperactivismo del que hace gala, Valls ha conseguido que los resultados pareciesen de ensueño.

Ha sudado la camisa, se ha subido a los estrados, asumió la « estigmatización » del FN. Sin embargo, el Partido apenas ha conseguido el 20% de los votos, más de 500 candidatos socialistas a otros tantos cantones han quedado eliminados y pueden perder entre 30 y 40 departamentos, mientras que el FN llega a la segunda vuelta con el 25% de los sufragios emitidos.

Manuel Valls se « congratula(ba) » de que la abstención fuese inferior a la prevista. Sin embargo, esta mayor movilización –comparada con las últimas cantonales celebradas en 2011–, apenas ha beneficiado al Gobierno socialista. Manuel Valls se congratula pese a todo porque quiere ver al Partido Socialista más allá del Partido Socialista. Gracias a su implicación durante la campaña « las formaciones republicanas se han mantenido » y « el FN no es la primera fuerza ». Valls tampoco ha escatimado un ápice de autocomplacencia al lanzar un profético: « Cuando se moviliza a los franceses, se ven los resultados ».