Francia, acusada de vender armas utilizadas contra civiles

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Desde el lunes 22 de agosto, se celebra en Génova la segunda conferencia internacional del Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA), una iniciativa cuyo objetivo es prohibir las exportaciones de material militar a países o grupos susceptibles de cometer crímenes de guerra. Varias organizaciones internacionales denuncian las entregas de París a Arabia Saudí.  

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El lunes 22 de agosto, se inició en Génova la segunda conferencia internacional del Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA). Su objetivo: impedir la venta de armas susceptibles de ser utilizadas para violar los derechos humanos o cometer crímenes de guerra. Todos los países que ratificaron la convención de la ONU (130 Estados firmantes, más de 80 ratificaciones) se comprometieron a presentar un informe anual de sus exportaciones e importaciones. Sin embargo, a pesar de la relativa exactitud de los datos (ver aquí nuestro reportaje sobre el dossier rendido por Francia), el 27% de los Estados firmantes no han aportado sus respectivos informes antes de la apertura de la cumbre. Moldavia y Eslovaquia ya han anunciado que no tienen ninguna intención de divulgar sus datos.

Tres años después de la adopción del texto por la ONU, el 2 de abril de 2013, y tras su entrada en vigor el 24 de diciembre de 2014, ha llegado la hora de realizar la primera evaluación de la eficacia del TCA. Y está claro que las organizaciones internacionales tienen la cabeza gacha. « Denunciamos la venta de armas de Estados Unidos, de Francia y de otros países europeos (Alemania, España, Italia, etc.) a Estados de la coalición liderada por Arabia Saudí que combate en Yemen », explica Rob Perkins, investigador de la organización Control Arms. « En el terreno, estos fusiles, estos vehículos blindados y estas municiones matan a civiles. A pesar de todo, en 2015 Francia ha autorizado una venta de cerca de 16.000 millones de euros a Arabia Saudí ». Los países exportadores que negocian con Riad son culpables de « la peor de las hipocresías », declaró Anna Macdonald, directora de Control Arms, durante una conferencia de prensa recogida por la AFP.

Un tanque Leclerc. © Wikipédia Un tanque Leclerc. © Wikipédia

En paralelo a estas reuniones, la violencia continúa en Yemen. El lunes 15 de agosto, un hospital en el que trabajaba la organización Médicos sin Fronteras (MSF) fue bombardeado en Abs, a unos 40 kilómetros de la frontera saudí, dejando tras de sí, al menos, 11 muertos. Desde el otoño de 2014, los combates alimentan el odio entre la rebelión houthiste, apoyada por las fuerzas fieles al expresidente Ali Abdallah Saleh, y las tropas del jefe de Estado Abd Rabbo Mansour Hadi, apoyadas por una coalición de una decena de países sunitas (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Egipto, etc.).

Tras el fracaso de las negociaciones de paz del 6 de agosto de 2015 en Kuwait, y mientras que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 19 de marzo de 2015 y el 15 de julio de 2016, se han registrado 6.571 muertos y 32.856 heridos, Médicos sin Fronteras anunció el 18 de agosto, la evacuación de su personal en seis hospitales del norte del país.

 © Control Arms © Control Arms

« Desde hace meses, tratamos de alertar a la comunidad internacional sobre la manera en la que se está llevando a cabo la guerra en Yemen. Los crímenes perpetrados por las fuerzas de la coalición deberían ser estudiados por la Corte Penal Internacional », estima Aymeric Elluin, encargado de cuestiones de « Armas y Justicia internacional » en Amnistía Internacional. « Mezquitas, colegios, hospitales, se han convertido en objetivos atacados con armas vendidas por Francia. » Varias decenas de tanques Leclerc de los Emiratos Árabes Unidos estarían presentes en el terreno. Una información confirmada por Stéphane Mayer, presidente de la empresa de armamento Nexter Systems, quien, durante una audición en la Asamblea Nacional, el pasado mes de marzo, subrayaba que la implicación de vehículos blindados franceses habían « impresionado mucho a los militares de la región ».

Los asuntos de París están gestionados por Jean-Yves Le Drian, que no tienen ningún reparo a la hora de cambiar su rol de ministro de Defensa con el de representante comercial. En agosto de 2015, viajó hasta Kuwait City para firmar el contrato de compra de 30 helicópteros Caracal (24 destinados al ejército y seis a la guardia nacional), por más de mil millones de euros. En 2015, Qatar también compro 24 Rafale, por un montante de 6.300 millones de euros, según el Palacio del Elíseo.

Poco importa, en el fondo, que los destinatarios de estos equipos no tengan ninguna concepción relativa a los derechos humanos. « Los vehículos blindados Sherpa, vendidos por París al ejército egipcio fueron utilizados, por ejemplo, por la policía egipcia durante la represión de manifestaciones en 2013 », continúa Aymeric Elluin. « La opinión publica francesa es poco sensible a estas cuestiones, el Ejecutivo comunica mucho. Cada vez que el presidente realiza un viaje oficial, anuncia triunfalmente la firma de jugosos contratos destinados a mejorar la economía de Francia y a crear empleos. En el plano militar, los diputados de la Asamblea Nacional han renunciado desde hace mucho tiempo a pedir cuentas el jefe de Estado ». 

Un blindado « Fuchs ». © Wikipédia Un blindado « Fuchs ». © Wikipédia

Al otro lado del río Rin, el gobierno alemán tampoco es reacio a exportar sus armas, incluso si el embalaje mediático de la operación es un poco más discreto. « Es una vergüenza que Alemania se encuentre entre los más importantes exportadores de armas a nivel mundial », se indignaba en enero de 2015 el ministro de Economía, Sigmar Gabriel, citado por Le Monde Diplomatique, antes de reconocer, algunas semanas más tarde, que las exportaciones alemanas se duplicaron entre 2014 y 2015, pasando de 4.000 a 8.000 millones de euros.

Según el informe del gobierno alemán citado por el diario Die Welt, Berlín también habría vendido, en el primer semestre de 2015, « material » a Arabia Saudí, doce blindados Fuchs para Kuwait, así como « suministros » a los combatientes kurdos en Irak. Con la multiplicación de las zonas de conflicto, la exportación de armas pasa por un momento más que álgido, de aquí a 2018 podría aportar un beneficio de 100.000 millones de dólares. Basta cerrar los ojos para ignorar la moral de los compradores, sobretodo si se trata de buenos clientes. 

Versión española y edición: Irene Casado Sánchez.

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