Detrás de la ideología del «racismo antiblancos», la persistencia francesa en la cuestión colonial

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La extrema derecha puede alegrarse: su estrategia de hegemonía cultural ha marcado un nuevo punto. Tras haber conseguido imponer la inseguridad, la inmigración y el islam como obsesiones mediáticas y gubernamentales, destronando las ambiciones sociales y las aspiraciones democráticas, ahora logra relativizar y banalizar el racismo a través de la promoción de un « racismo antiblancos ». Ha bastado una declaración de Lilian Thuram sobre los insultos racistas dirigidos a los jugadores de color en los estadios, para que se propague en el debate público, de France Inter a Mediapart, una docta reflexión sobre las supuestas derivas de un antirracismo que ignoraría este nuevo « racismo antiblancos » cuya existencia es proclamada, evidentemente, por el semanario Valeurs actuelles.