La «Nuit debout» se enfrenta a un futuro incierto

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Los promotores del movimiento Nuit Debout (Noche en pie), reunidos por iniciativa del diario Fakir, se interrogan sobre el futuro del movimiento. Un debate acalorado que pone de manifiesto los desafíos que la iniciativa deberá abordar en las próximas semanas. 

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Una vez hubo un Juramento del juego de pelota. Ahora también existe el juramento de la Bourse du Travail (Bolsa del Trabajo). Aunque no está tan claro que éste vaya a ser un hito en la Historia. Al cabo de tres horas de debates, el periodista François Ruffin, realizador de Merci patron! y promotor del movimiento social Nuit Debout (Noche en pie), pedía a los presentes que se pusieran en pie y levantasen la mano derecha. « ¡No, la izquierda! », sugería un participante, para mayor coherencia política. Toda la asamblea acata y procede a hacer el juramento de « nunca más votar al Partido Socialista ».

En la Bourse du travail. © FZ En la Bourse du travail. © FZ

Aunque el movimiento Nuit Debout dice ser apolítico y, pese a haber nacido al margen de los partidos, resulta extraño asistir a una puesta en escena semejante, poco compatible con ese deseo de mantenerse al margen de las negociaciones y de otras lógicas del sistema. Y más aún por el miedo a la politización y a los personalismos que planea sobre el movimiento, un tema que asusta a las bases y que está presente continuamente en los debates. Por supuesto, el realizador apostaba por el humor para aliviar los fuertes momentos de tensión en los que derivó el debate.

El encuentro, que llevaba el título explícito de « Nuit Debout, ¿y ahora qué? », se celebró el 20 de abril en la Bourse du Travail, en el ditrito X de París, a dos pasos del centro neurálgico que vio nacer al movimiento, la Plaza de la República. Todo había comenzado bien. La sala Ambroise Croizat estaba a rebosar, hasta el punto de que el aforo resultó insuficiente. En varias ocasiones, los organizadores invitaron a los 350 participantes a apretarse « al máximo » en los incómodos bancos de madera. Una fanfarria marcó el inicio del debate. La redacción del diario alternativo Fakir, dirigido por el realizador de Merci patron!, y dos comisiones de la Nuit Debut (Convergencia de luchas y Huelga general) habían convocado la asamblea. Siete personas –entre ellas sólo dos mujeres–, sindicalistas o activistas, se subieron a la tribuna para tomar la palabra.

Tres semanas después del nacimiento de la Nuit Debout, esta jornada de reflexión puso de relieve el desafío que tiene ante sí el promotor de un movimiento que se le ha escapado de las manos o, cuanto menos, que le ha superado. No hay duda de que quiere politizar lo que se ha transformado en un ágora gigante, en la que cada participante expone, en dos minutos de reloj, sus reivindicaciones y esboza a grandes rasgos cómo sería su modelo de sociedad ideal. La reflexión se impone en el seno de las diferentes comisiones (feminista, clima-ecología, acción, convergencia de luchas, etc.). En resumen, los participantes de este movimiento todavía se encuentran en un momento de reflexión y en plena proclamación de sus quejas.

En este punto, Ruffin hace balance, repasa las acciones concretas llevadas a cabo, tales como las ocupaciones de los centros del poder económico o las manifestaciones. Pero, sobre todo, pretende marcar un rumbo concreto al impulso surgido en la Plaza de la República. El objetivo es evitar que este 15-M francés termine por diluirse.

El realizador no parece sentirse demasiado cómodo en esta terapia de grupo y en varias ocasiones insiste en que la reunión se convocó a iniciativa de Fakir y que « no es una asamblea general ». Ruffin, vestido con la habitual camiseta promocional de su película, en la que se puede leer « Gracias Bernard » [Arnauld, de Louis Vuitton Moët Hennessy], uno de los héroes, muy a su pesar, de la película Merci patron!), comienza su discurso alabando el movimiento Nuit Debut. Explica con orgullo: « Estamos ante un hecho histórico. Es como el Fénix que renace cada mañana de sus cenizas. Es emocionante. Se respira mejor. Con la Nuit Debut, por fin, algo se mueve, pero no reflexionamos sobre qué haríamos después del 31 de marzo. Hace falta un plan. Estamos en un proceso de madurez política, no sabemos cómo va a germinar ».

La metáfora es bonita pero, en realidad, Ruffin tiene dos o tres ideas para hacer que el movimiento crezca y perviva. Advierte a los presentes del riesgo de la bohemia y del dejarse llevar. También invita a los presentes a pensar a tres semanas vista. Pero antes, Ruffin presenta su idea principal, en su intento siempre patente de dibujar una estrategia: « Hay una baza que jugar y es la de hacerse oír el 1 de mayo. Hay que manifestarse y celebrar un mitin en la Plaza de la República, junto con los sindicatos y en contra de la ley del Trabajo. Tenemos que tenderles la mano ».

En esta protesta, los sindicatos no son los únicos motores y actores de la movilización. La protesta contra la reforma laboral ha sido el catalizador y ha conseguido plantarse en la calle. Uno de los asistentes a la asamblea, Fabrice, de la CGT de Grenoble, miembro de la Nuit Debout en esa localidad, tiene el mismo discurso que Ruffin y aboga por una convergencia entre ambas fuerzas. Señala los problemas a los que deben hacer frente en nuestros días los sindicatos. « ¿Cómo reanudar la dinámica? Se cuestiona el modelo de movilización actual. Los sindicatos tienen una organización piramidal, batallamos por que se vuelva a consultar a las bases. En la Nuit Debout, no podemos reproducir esos esquemas ».

Poco después, el sindicalista señalará que las dos formas de protesta no son antagónicas, sino convergentes. « Debemos acostumbrarnos a estas nuevas formas de movilización. Debemos enriquecernos mutualmente e impulsar la dinámica de la Nuit Debut en nuestros sindicatos, que deben ser más abiertos ».

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