Tras las elecciones regionales, la derecha clásica aventaja a Macron

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Al conservar las siete regiones metropolitanas donde ya lideraba, la derecha conservadora salió triunfante de las elecciones regionales francesas. La mayoría presidencial, que esperaba forzarla a establecer alianzas aquí y allá, ha sufrido una derrota estrepitosa.

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Pocos minutos después de conocerse los resultados, preguntamos a un diputado, miembro de la dirección del partido, su opinión sobre los mismos. La respuesta vuela por SMS: « Un triunfo ». Este es, con sus matices, el estado de ánimo de Los Republicanos (LR) frente a los resultados de las elecciones regionales. Los datos les dan la razón: la derecha clásica, en la oposición, ha visto reelegidos a sus siete presidentes salientes este domingo 27 de junio.

En total, 39 millones de franceses seguirán viviendo durante seis años en una región dirigida por la derecha. Se trata de un claro y bienvenido éxito electoral para una formación política aún traumatizada por dos derrotas consecutivas en las elecciones presidenciales y una debacle en las europeas de 2019.

La enumeración de los resultados (siempre a partir de las estimaciones de los institutos de sondeo) confirma la magnitud de la victoria: Laurent Wauquiez en Auvergne-Rhône-Alpes (55,9%), Xavier Bertrand en Hauts-de-France (52,3%), Valérie Pécresse en Île-de-France (44,1%), Christelle Morançais en Pays de la Loire (46,3%) o Hervé Morin en Normandie (44,2%) son ampliamente reelegidos. En su comunicado, LR presumía el domingo de ser « el primer partido de Francia ».

Christian Jacob, presidente de LR. © Geoffrey van der Hasselt/AFP Christian Jacob, presidente de LR. © Geoffrey van der Hasselt/AFP

El éxito de la derecha es también un éxito estratégico para la cúpula de LR, que había erigido como doctrina su rechazo a cualquier alianza con la mayoría presidencial. Una estrategia con buenos resultados: a excepción de Renaud Muselier en Provence-Alpes-Côte d’Azur (PACA), todas las derechas salientes son reelegidas sin fusión ni frente común con La République En Marche (LREM). Y aquí, la victoria del exministro de Jacques Chirac debe mucho a la retirada de la lista de izquierdas que quedó en tercer lugar en la primera vuelta.

Para las filas macronistas, el fracaso es doble. En primer lugar, el partido presidencial no consigue conquistar una región mientras que Nouvelle-Aquitaine y el Centre-Val de Loire estaban en su punto de mira. Más allá de este objetivo oficial, el entorno del presidente de la República esperaba continuar, aprovechando estas elecciones, con su OPA sobre la derecha clásica. En otras palabras, obligar a LR a fusionar sus listas, para conseguir una puntuación lo suficientemente alta como para constituir una fuerza auxiliar indispensable dentro de las asambleas regionales... o para derribar a Xavier Bertrand, aspirante declarado a la presidencia.

La alianza en PACA, que había sacudido los pilares de LR, podría haber sido la primera de una serie de acercamientos entre los dos partidos. Al final, Renaud Muselier puso un poco de elementos de derechas en su cóctel macronista y LR le devolvió la candidatura. El episodio, que podría haber sido una herida abierta, se convirtió en un ejemplo. Desde entonces, el partido ha endurecido su discurso y ninguno de sus candidatos ha sido tentado por un acuerdo con LREM.

Las elecciones municipales de 2020 ya habían disuadido a varios de ellos: en Strasbourg, Lyon, Bourdeaux o Clermont-Ferrand, los acuerdos LR-LREM se habían saldado con amargas derrotas. « Donde hubo fusión, hubo confusión », dijo Christian Jacob, presidente de la formación conservadora, el pasado domingo. Una fórmula ahora ampliamente compartida dentro de su partido por todas las tendencias.

La sombra de las elecciones presidenciales

Para la mayoría presidencial, se trata de una deflagración que varios de sus dirigentes confirmaron el domingo. François Bayrou, presidente del MoDem y alto comisionado del plan de reactivación económica, evocó por ejemplo « una advertencia muy potente y muy violenta [...] para la mayoría ». « Estos resultados son una decepción para la mayoría presidencial », confirmó Stanislas Guerini, delegado general de LREM.

En concreto, los once candidatos LREM del hexágono obtuvieron entre el 8,2% y el 16,1% de los votos. Tres de ellos habían sido eliminados en la primera ronda. Los demás, incluyendo algunas figuras de la mayoría como los diputados François de Rugy (8,2% en Pays de la Loire) y Laurent Saint-Martin (9,4% en Île-de-France) o la ministra Brigitte Klinkert (12% en el Grand Est), tampoco consiguieron grandes apoyos. Una verdadera debacle.

A un año de las elecciones presidenciales, todo el mundo analizaba los resultados a la luz de este plazo. Bastó con escuchar los discursos de victoria de Laurent Wauquiez, Xavier Bertrand y Valérie Pécresse para convencerse. « Sólo un rumbo claro abrirá una nueva esperanza », dijo el primero, mientras que el segundo se dirigió a « la Francia de los silenciosos, los invisibles, los olvidados » y la tercera anunció que quería « tomar [su] parte » en « el equipo francés de la derecha y el centro [que] surgió » el domingo.

Christian Jacob, presidente de LR, no quiso oír hablar de ambiciones individuales el domingo por la noche. En la calle de Vaugirard, estaba bastante satisfecho con la inyección de oxígeno que representaban los resultados. Cuando la amenaza de la OPA macronista planea sobre la formación conservadora, la conclusión que querrá sacar de estas elecciones será la siguiente: no, la derecha tradicional no tiene por qué fundirse en el macronismo. Puede ganar elecciones por sí sola.. siempre que tenga una encarnación fuerte e indiscutible.

Versión y edición española : Irene Casado Sánchez.

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