Francia: huelga en las centrales nucleares, una movilización singular

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En apenas 48 horas, la producción de electricidad en Francia disminuía en una proporción equivalente a la paralización de cinco reactores nucleares. No es la primera vez que las huelgas en las centrales nucleares provocan un descenso en la producción, pero si es la primera vez que se movilizan a la estela de una protesta social.

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El equivalente a la parada de cinco reactores nucleares, de los 58 existentes. Entre el miércoles 25 y el jueves 26 de mayo, la producción de electricidad en Francia se redujo debido a las protestas contra la reforma laboral, según las estimaciones del sindicato mayoritario GCT. Porque, aunque no es la primera vez que las huelgas en las centrales provocan bajadas de producción, no es frecuente que respondan a protestas sociales ajenas a la situación interna de la empresa.

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A pesar de que ningún reactor se paralizó por completo, en algunas centrales nucleares la « reducción de carga » (es decir, la disminución de la producción) fue significativa, hasta alcanzar el 60% en algunas instalaciones.

« Si la memoria no me falla, es la primera vez que se registra una reducción de carga tan importante. Dado el volumen, se trata de un momento histórico », puntualiza Stéphane Obé, secretario general de la CGT en la central de Blayais, en el suroeste del país. 19 centrales nucleares de Francia se sumaban a la convocatoria de huelga lanzada por la CGT y en más de la mitad de ellas se constataban reducciones de producción, según la federación Minas-Energía de la CGT.

A primera hora de la tarde, la Red de Transporte de Electricidad (RTE), filial de EDF, informaba de la indisponibilidad parcial de 11 reactores, debido a la huelga. En cambio, esta disminución de la producción no se dejaban notar en la oferta nacional de electricidad.

Según EDF, a última hora de la mañana del miércoles, el seguimiento de la huelga había sido del 9,89% en todo el país. Muy similar a las movilizaciones contra la reforma laboral registradas en el seno de la propia empresa, que han oscilado entre el 2 y el 17% desde que comenzaron las protestas. El 21 de enero, la huelga convocada contra los despidos anunciados por la empresa provocó una reducción de carga de 12.000 MW, es decir, de casi el 20% de la producción de electricidad. Más del doble de la registrada ahora.

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Aunque en los últimos años, diferentes huelgas en contra de la externalización de EDF acarrearon bajadas de producción –en 2009, costaron 650 millones de euros al grupo, según SUD Énergie–, la huelga de los días 25 y 26 de mayo ha sido mucho más mediática, habida cuenta del agitado contexto social en que se encuentra sumido el país.

Todo comenzó en la central nuclear de Nogent-sur-Seine, próxima a París. Para sorpresa general, se votó en asamblea general una reducción de la producción a partir del 24 de mayo. « En cierto modo, nos sorprendió », explica Laurent Langlard, portavoz de CGT Energía. Las asambleas del resto de centrales tomaron decisiones similares. Claro que la decisión final de reducir o no la carga está en manos de los equipos de guardia, que trabajan en turnos de 3x8. Para éstos, que desempeñan su labor en la parte nuclear de las centrales, las consecuencias son importantes.

De modo que el ejercicio del derecho a la huelga tiene limitaciones. Aunque los trabajadores decidan ir a la huelga, deben estar presentes en la sala de mandos y perciben el 20% del salario. Y, además, no pueden decidir de forma unilateral la cantidad de electricidad que van a dejar de producir. La Red de Transporte de Electricidad indica a cada reactor el número preciso de megawatios hora (MWh) que necesita para reequilibrar la red.

Si un reactor produce demasiado poco, recibe un mensaje de alerta mediante el que se le insta a aumentar la potencia. Estas demandas son conminatorias y, por ende, respetadas. De modo que los huelguistas sólo intervienen en las unidades de producción y en la medida de lo que su dirección, a través de la RTE, les autoriza a hacer.

« Bajar la producción es un medio coercitivo, pero se ejerce con sentido de la responsabilidad », explica Laurent Langlard, portavoz de la federación sindical Minas-Energías de la CGT, quien destaca que esta vez un « gran número de centrales han sido declaradas no maniobrables por EDF » y, por tanto, se les ha prohibido reducir la producción. En algunas centrales nucleares, los operarios fueron a la huelga sin bajar la carga pero sin responder a las demandas de la RTE de aumentar su potencia. En caso de reducción de carga, los huelguistas cobran un salario limitado. Y « la carga de trabajo se duplica », explica a Mediapart un empleado de una central. « Hay mucho trabajo que hacer, para reducir la potencia, hay que diluir el reactor, vigilar los parámetros… Técnicamente no es cualquier cosa ».

« Bajar la producción de electricidad supone todo un símbolo », indica Laurent Langlard de CGT Energía. No obstante, las protestas no están motivadas exclusivamente por la reforma laboral. « La situación en la que se encuentra EDF tiene importancia », explica Stéphane Obé, de la CGT de Blayais. « La dirección puede echar mano de la reforma laboral para ahorrar y hacer que paguen los asalariados ». Todas las organizaciones sindicales de la empresa se han sumado a las jornadas de huelga contra las supresiones de empleo, para defender la existencia de la RTE y las presas hidraulicas en manos del grupo y a favor de la salida de la EPR de Hinkley Point

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Pero al contrario que la central sindical mayoritaria, el sindicato SUD ha hecho un llamamiento a la huelga coincidiendo con las paradas técnicas, esos periodos dedicados a la reparación y al mantenimiento de las unidades de producción. Para Laurent Dubost, delegado sindical del SUD en la central de Belleville, estas acciones por sí solas permiten el pleno ejercicio del derecho a huelga, sin las limitaciones que acarrean los trabajos por razones de seguridad.

En Belleville, la movilización de los trabajadores le ha supuesto una semana de paro adicional a EDF, según el sindicato –se estima en general que un día de parada cuesta entre 1 y 1,5 millones de euros al grupo–. Para CGT Energía: « Ya sea en las movilizaciones contra la reforma laboral, por la situación interna de la empresa o frente al Gobierno, el interlocutor siempre es el mismo.»

Por su parte, EDF, que no ha querido responder ante las movilizaciones, asegura que la producción de electricidad está garantizada. Según la CGT Minas Energías, su secretaria general Virginie Gensel-Imbrecht, ha recibido un mensaje de Manuel Valls que amenazaba con frustrar la negociaciones en curso sobre las actividades sociales del sindicato en caso de bloqueo. « Se trata de una presión directa », protesta Laurent Langlard. El preaviso de huelga de la CGT es renovable. Para el próximo 2 de junio se ha anunciado una nueva jornada de movilizaciones que prevé una posible reducción de carga. 

Versión española : Mariola MorenoinfoLibresocio editorial de Mediapart. Edición Irene Casado Sánchez.

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