Salvar a los migrantes, es salvarnos nosotros mismos

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« ¡Actúa en tu lugar, piensa con el mundo! »,  recomendaba Édouard Glissant (1928-2011), poeta y filósofo, cuya poética era también política. Al poner en práctica esta recomendación, fue el primero en alertar –en 2007, al comienzo del quinquenio de Nicolas Sarkozy– del retorno francés de este veneno político: la identidad nacional, esa cerrazón sobre nosotros mismos, esa cerrazón hacia los demás, ese olvido de la relación con el mundo. El manifiesto, que lleva por título Quand les murs tomber [Cuando caen los muros (Galaade)], también lo defendió Patrick Chamoiseau, autor, diez años más tarde, de Frères migrants (Seuil).