Cuando François Fillon criticaba el empleo ficticio de la mujer del alcalde de París

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« Hay que respetar la ley y los que no la han respetado deben ser excluidos del partido », zanjaba tajante en 1999 el ex primer ministro francés. Ahora, la Fiscalía francesa abre una investigación al candidato de la derecha por « malversación de fondos públicos, abuso de bienes sociales y encubrimiento.»

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Los grandes depredadores políticos de la V República tienen, en ocasiones, costumbres desconcertantes. Mientras el nuevo campeón de la derecha, François Fillon, está en el punto de mira por pagar supuestamente a su esposa Pénélope unos 600.000 euros por dos empleos ficticios (como asistente parlamentaria en primer lugar y después en la Revue des Deux Mondes), algunas mentes perversas han desenterrado las duras palabras que el propio François Fillon pronunciaba en 1999 sobre Jean Tiberi, entonces alcalde (Agrupación por la República, RPR) de París, acusado de conseguirle a su mujer un empleo ficticio en el Consejo General [órgano de gestión territorial, entonces en manos del RPR] del Departamento de Essonne. La historia se repite y es cruel.

Así se contundente se manifestaba, el 20 de octubre de 1999, en France 2, un François Fillon, entonces candidato a la presidencia del RPR, durante el proceso abierto contra Xavière Tiberi por el empleo ficticio. « En el RPR hay miles de militantes y miles de cargos electos que respetan la ley y que quieren estar orgullosos de su partido. Pues bien, los que no lo han respetado deben ser excluidos, es la regla, de la que nos hemos dotados y que haré que se cumpla ».

Los casos Tiberi, representativos del mercantilismo chiraquiano, hicieron correr ríos de tinta durante muchos años. En 1996, un juez de instrucción de Créteil, Éric Halphen, investigó un caso de facturas falsas y de acuerdos amañados entre empresas de la construcción y la Agencia pública de la ordenación y de la construcción de París (OPAC), en el marco de las pesquisas por la financiación oculta del partido RPR. De paso, el magistrado obtuvo la confesión de un alto cargo de la OPAC sobre los onerosos trabajos –supervisados por Xavière Tiberi en persona– efectuados en un apartamento social del distrito V, que debía recibir el hijo Tiberi (que, sin embargo, ya poseía una vivienda).

El juez se envalentonó, llegando a registrar el domicilio de Jean Tibari –entonces alcalde de la capital francesa y presidente de la OPAC– el 21 de junio de 1996. El jefe de la Policía Judicial de París, Olivier Foll, dio órdenes de dejar al juez a su suerte, de que la Policía no participase en el registro, muy mal visto en las altas instancias. Sin embargo, el juez Éric Halphen y su secretaria habían descubierto ya en casa de los Tiberi curiosas nóminas del Consejo General de Essonne a nombre de Xavière Casanova, nombre de soltera de Xavière Tiberi (por aquella época el que esto suscribe informó de dicho hallazgo desde las columnas del diario Le Parisien).

En diez meses, de marzo a diciembre de 1994, la mujer de Jean Tiberi había recibido 200.000 francos (unos 30.000 euros) del Consejo General de Essonne, presidido por RPR Xavier Dugoin. Otras personalidades también eran generosamente retribuidas desde el Departamento del Essonne, pero también por el Ayuntamiento de París, por tareas difíciles de determinar o muy oscuras. Se trataba efectivamente de un sistema de « empleos cruzados » (y ficticios), llamado a ser discreto, pero que acabó con Alain Juppé condenado. Posteriormente, también Jacques Chirac corrió la misma suerte. 

El caso Xavière Tiberi terminó siendo cómico debido al famoso « Informe de la francofonía ». Un documento de una treintena de páginas (« Los procesos que se deben poner en marcha en el plano económico, industrial y comercial entre los países de la comunidad francófona mundial por las operaciones de cooperación descentralizada de las colectividades locales »), trufado de faltas de ortografía y plagado de obviedades, y que presentó Xavière Tiberi como muestra de su trabajo y del que Le Canard Enchaîné publicó jugosos extractos. En un primer momento, Xavier Dugoin defendió la seriedad del trabajo, encargado a una verdadera especialista, antes de cambiar de versión y dejar a los Tiberi en plena campaña. El caso avivó los rencores y las rivalidades en las filas de la derecha, antes de que el Ayuntamiento de París cayese en manos del Partido Socialista.

Jean y Xavière Tiberi. © Reuters Jean y Xavière Tiberi. © Reuters
Otra bufonada del caso Tiberi fue el envío, ordenado por el ministro de Justicia Jacques Toubon, de un helicóptero al Himalaya, con la loca esperanza de encontrar al fiscal de Evry, Laurent Davenas (apasionado del alpinismo) y convencerle de que hiciese entrar en razón a su adjunto, Hubert Dujardin. El fiscal adjunto de Evry cometió el error y tuvo la audacia de abrir una investigación judicial durante el interinato de Davenas, en lugar de dejar que se perpetuase tranquilamente la investigación preliminar en curso. Corría el mes de noviembre de 1996.

Después de numerosas peripecias, el Tribunal de Apelación de París anuló en 2001 el caso de los empleos ficticios del Essone por defecto en el procedimiento. Entonces, el defensor combativo de los Tiberi era un tal Thierry Herzog [abogado de Nicolas Sarkozy]. Ese mismo año, el abogado consiguió que el presidente de la Cámara de Instrucción, un tal Gilbert Azibert [acusado de presionar a los jueces para defender los intereses de Sarkozy], anulase parte de otro caso muy embarazoso para los Tiberi, el de los falsos electores del distrito V.

Desde entonces, Thierry Herzog y Gilbert Azibert han sido imputados, junto con Nicolas Sarkozy, con relación al conocido caso Paul Bismuth [sobre la supuesta financiación libia de la campaña electoral de Sarkozy en 2007]. Los Tiberi finalmente fueron condenados por el caso de los electores ficticios.

En cuanto a François Fillon y su mujer (también objeto de burlas por su castillo), tienen derecho a la presunción de inocencia. Antonin Lévy, abogado del candidato de Los Republicanos al Elíseo, ha precisado que ha facilitado « piezas » a la Fiscalía Nacional Financiera, que ha abierto una investigación preliminar sobre posible « malversación de fondos públicos, abuso de bienes sociales y encubrimiento », a raíz de las revelaciones de Le Canard Enchaîné del 25 de enero. En principio, deberían dar fe del trabajo eficaz de Pénélope Fillon.

Versión española : Mariola Moreno, infoLibresocio editorial de Mediapart. Edición Irene Casado Sánchez.

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