Cuando lo francés es tóxico

Por y Javier Valenzuela

El atentado del Sinaí vuelve a evidenciar las falacias de la islamofobia. Una visión absolutista del laicismo es un truco habitual en Francia para justificar la islamofobia. Absolutista porque el laicismo no quiere decir que desde el Estado tenga que combatirse tal o cual religión, el laicismo significa que el Estado no asume ninguna creencia como oficial u oficiosa, y garantiza la libertad de todas. Lo dicho: no todo lo procedente de Francia es saludable. Algunas cosas son tóxicas. 

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El pasado viernes 24 de noviembre, un atentado yihadista segó la vida de más de 300 musulmanes en una mezquita del Sinaí (Egipto). No era la primera vez, ni mucho menos, que una acción terrorista de Daesh, Al Qaeda o asociados tenía como objetivo a seguidores de la religión del Corán. De hecho, el 90% de las víctimas de estos bárbaros son musulmanes.