El fulgurante ascenso del ex jefe de campaña de Juncker vuelve a poner al Europarlamento en el disparadero

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Los dos principales interesados siguen escaqueándose. Ni el luxemburgués Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, ni el alemán Martin Selmayr, el hombre en el centro del escándalo, se dignaron en desplazarse. Se escudaron en el hecho de que no habían sido invitados formalmente a la sesión plenaria y, de nuevo, volvieron a dejar que fuese Günther Oettinger, vicepresidente de la Comisión y responsable de Recursos Humanos en el Ejecutivo, el que se ocupase de hacer el trabajo sucio. A saber: responder, el pasado martes, en Bruselas, a las preguntas urgentes de los eurodiputados.