Gülen, el enemigo útil de Erdoğan

Por

Erdoğan se ha inventado un nuevo enemigo: su antiguo aliado Fethullah Gülen y sus partidarios. Y todo con el fin de combatir las investigaciones por corrupción abiertas en 2013, que pusieron en jaque su futuro político al frente del Gobierno turco. 

Este artículo es de acceso abierto. La información nos protege Me suscribo

La obsesión antigülenista de las tropas de Erdogan tomó un nuevo rumbo el viernes 15 de julio: el opositor Fethullah Gülen estará también, en lo sucesivo, en el punto de mira del presidente Erdoğan, acusado de encontrarse detrás de la intentona golpista. En cambio, Fethullah Gülen, que vive exiliado en Estados Unidos, niega cualquier participación en lo que considera incluso « una traición a la nación turca ».

Por el contrario, el pasado martes 19, el primer ministro turco afirmó que su Gobierno había remitido diferentes informes a Estados Unidos para reclamar la extradición del predicador. « Hemos enviado cuatro informes a Estados Unidos para [pedir] la extradición del terrorista jefe », declaró Binali Yildirim en el Parlamento tuco, para añadir: « Les presentaremos más pruebas de las que solicitan ». « Siempre he estado en contra de la intervención militar en política interior », apuntó.

En la práctica, el movimiento Gülen es la única fuerza político-económica que todavía puede, pese a todas las persecuciones que sufre desde hace tres años, amenazar la hegemonía de Erdoğan en Turquía. Por ese motivo, el presidente turco lo ha convertido en su objetivo. Pero la separación del partido AKP/movimiento gulenista no fue sencilla a la hora de materializarse.

El movimiento Gülen, como principal apoyo de Erdogan desde su llegada al poder en 2002, hasta el punto de que muchos analistas estiman que no habría podido llegar a la cúspide del Estado sin él, tiene varios millones de simpatizantes en todo el mundo. De su funcionamiento interno, no se sabe mucho. A lo sumo, que actúa a través de células conocidas como « casas de luz » (Isik evi). Su fundador, un imán de 75 años que vive en el exilio en Estados Unidos desde 1999, ha logrado su ascenso al margen de cualquier fuerza política antes de la llegada del AKP al poder.

Manifestantes pro-APK representan el ahorcamiento de un títere que imita la imagen de Gülen. Lunes 18 de julio en la plaza Taksim de Estambul. © lkis Konstantinidis / Reuters Manifestantes pro-APK representan el ahorcamiento de un títere que imita la imagen de Gülen. Lunes 18 de julio en la plaza Taksim de Estambul. © lkis Konstantinidis / Reuters

Hijo de un imán, alumno de una escuela coránica de Erzurum, pequeña ciudad situada al noroeste de Turquía, Gülen fundó a finales de 1970 una corriente religiosa en el seno del movimiento llamado Nurcu y predicó un islam abierto al diálogo interreligioso. En 1998, llegó, incluso, a entrevistarse con el papa Juan Pablo II, lo que en 2014 fue objeto de burla por parte de algunos militantes del AKP durante las manifestaciones antigulenistas.

Antes de que Erdoğan emergiese, Gülen se mantenía lejos de la política, centrado en conseguir más apoyo por parte de la sociedad civil, gracias a los medios de comunicación o al sector educativo. Tiene más de un millar de escuelas en todo el mundo, en donde se estudian todas las materias consideradas « profanas », empezando por las ciencias. Poco tiene de radical, ni tampoco sus militantes. Pese a todo, dos años después del golpe de Estado de 1997, no consiguió escapar a la caza de brujas que alcanzó a las fuerzas musulmanas conservadoras. Cuando en junio de 1999 se marchó a Estados Unidos para recibir atención médica, no volvió a regresar a Turquía, donde fue condenado primero por complot contra el Estado, para ser absuelto después. Desde Estados Unidos dirige negocios florecientes.

Gülen es un ferviente partidario de la economía de mercado, que le ha permitido enriquecerse y controlar cierto número de medios de comunicación; el movimiento controlaba hasta 2013 varias cadenas de televisión turcas, así como el principal diario, Zaman, hasta pasar a manos del Gobierno turco por decisión judicial en la primavera de 2016. El movimiento de Fethullah Gülen también estaba, hasta 2014, muy presente en el seno de la policía y del aparato judicial turco.

Paradoja de la retórica de las tropas de Erdogan: mientras que acusan a Gülen de haber pactado con los golpistas, el apoyo de las redes guelenistas hizo posible en 2007 la voluntad del AKP de separar al Ejército de la política. Fue ese año cuando la Justicia turca lanzó un verdadero ataque relámpago contra el Ejército. Se multiplicaron entonces los grandes procesos judiciales contra los militares. « Estos llevarán a prisión a cientos de supuestos conspirados, con la ayuda de jueces y de policías que obedecían las órdenes del predicador Fethullah Gülene, aliado de Recep Tayyip Erdoğan, cuyos fieles se infiltraron pacientemente en los engranajes del Estado », resumen Nicolas Cheviron y Jean-François Pérouse en su obra de referencia, Erdogan-Nouveau Père de la Turquie ? [Erdoğan, ¿nuevo padre de Turquía?]. Ahora, gracias a Güllen nos hallamos en un momento decisivo del Gobierno de Erdoğan, que ha conseguido purgar, una a una,  todas las instituciones hostiles al Estado, salvo el Tribunal Constitucional.

La relación entre Erdoğan y Gülen se forjó probablemente en 1995, cuando el actual presidente aún sólo era el alcalde de Estambul. Ese año, se dejan ver juntos en la boda de la estrella del fútbol Hakan Sukur. Su relación fue a menos a partir de entonces, Gülen se acercó al AKP en 2002, en la que fue primera victoria del partido en las elecciones legislativas, y después en todos los triunfos electorales hasta 2014.

Así que, para Erdoğan, la ayuda de Gülen fue fundamental, también en su última reelección en 2011. Sin embargo, su primer desencuentro data del año anterior, después de que el ejército israelí apresara el barco Mavi Marmara, en la costa de Gaza, que se saldó con el asesinato de nueve militantes turcos que se encontraban a bordo.

No hay movilización sin confianza
No hay confianza sin verdad
Apóyanos