Ucrania trata de borrar su pasado soviético

Por SÉBASTIEN GOBERT et SÉBASTIEN GOBERT

Más de dos años después de las revueltas del Maidán, de la caída de Viktor Yanukovich, de la anexión de Crimea a Rusia y del comienzo del conflicto separatista en Donbass, Ucrania intenta reescribir su historia.

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En la ciudad de Tcherkassy, a un centenar de kilómetros al sureste de Kiev, Lenin lleva ahora una maza en lugar de los panfletos revolucionarios. Va vestido con un cosaco. En Odesa, la gran ciudad portuaria al oeste del país, el líder bolchevique viste la capa oscura de Dark Vader. En el último año, los monumentos que representan a los líderes de la Unión Soviética se han convertido en una fuente de inspiración para los artistas ucranianos. Eso, cuando no han sido derribados. En Kremenchuk, ciudad a las orillas del Dniepr, el Lenin local ha sido trasladado al patio del servicio municipal, responsable del mantenimiento de las zonas verdes, mientras las autoridades deciden qué hacer con esas toneladas de metal. « En mi opinión, es difícil estar de acuerdo con las políticas de depuración del sistema comunista, representa una parte de nuestras vidas: la llegada de nuestro abuelo Lenin al poder, la emergencia del comunismo, la Segunda Guerra Mundial... », explica Dmytro, trabajador municipal, mientras contempla la estatua situada ahora debajo de un árbol.