Rouhaní, presionado por los ultras iraníes y por Washington

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El presidente iraní debe contener las amenazas de nuevas sanciones por parte de Estados Unidos y los ataques de la oposición conservadora. La sucesión está en juego.

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El presidente de Irán, Hasan Rouhaní, todavía no ha presentado a su Gobierno ni tampoco ha prestado juramento –lo hará este sábado– ante Ali Jamenei, el Guía de la Revolución, y el Majlis (Parlamento), pero sus opositores, dentro y fuera de Irán, ya tratan de hacerle la vida imposible. En Teherán, los ataques radicales son cada vez más virulentos y las autoridades judiciales llegaron incluso a encarcelar a su hermano Husein Fereydun el pasado 15 de julio. Trasladado poco después a un hospital de Teherán por razones de salud, quedaba en libertad dos días después tras pagar una fianza de 350.000 millones de riales, unos nueve millones de euros, según la prensa iraní.