La desafección política marca la cita con las urnas en Marruecos

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A los comicios marroquíes del 7 de octubre concurren el PJD, en el Gobierno, y el PAM, la formación en la oposición que, sin embargo, es considerada como parte del sistema y del status quo. Cuando se cumple un lustro de la entrada en vigor de la nueva Constitución, las reformas políticas todavía no se han aplicado.

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De nuestro corresponsal en Rabat, Casablanca (Marruecos).- Tras cinco años al frente del Gobierno, Abdelilah Benkirane, secretario general del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD, islamista), vuelve a ponerse la camiseta de candidato. En un momento en que el PJD se prepara para medirse, en las elecciones legislativas que se celebran el 7 de octubre, frente a su principal rival, el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), Benkirane intenta presentar al PJD como una fuerza de oposición al sistema, próxima al pueblo, tal y como sucedió hace cinco años. Sus temas preferidos son la lucha contra la corrupción y la economía de rentas y la moralización de la vida pública. Estas promesas le permitieron cosechar, en los anteriores comicios, los votos de un electorado a priori alejado, a veces incluso contrario, a la ideología del PJD.