Condenados bajo palabra

Por Braulio García Jaén, Matías Escudero Arce et Andrés Aguayo
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Nadeem, uno de los dos testigos que desmontan la supuesta red de financiación de Al Qaeda descrita durante el proceso, asegura que Asim mintió también al negar que colaboraba con los servicios secretos. Según él, lo hacía al menos desde tres años antes de los hechos de Barcelona. Y cita un episodio singular, cuando el 16 de junio de 2005 una veintena de policías encapuchados irrumpieron al amanecer en el piso que Nadeem compartía con tres compatriotas en París.

Los cuatro (uno de ellos, Farooq A., tenía residencia legal en España) fueron detenidos por agentes de la 12ª Sección de los Renseignements Géneraux, una de las ramas de la inteligencia francesa de entonces. Fueron interrogados y puestos en libertad sin cargos treinta y seis horas después, según recoge un documento de la Cimade, una organización francesa de defensa de los derechos de los inmigrantes, fechado el 22 de junio de 2005. « Aquel día, Asim estaba en la comisaría, pero no detenido. Estaba allí para comprobar si yo era el que había señalado », afirmó Nadeem el 10 de enero de 2014, sin saber todavía que Asim lo había vuelto a señalar en su declaración sobre la Operación Cantata en 2008.

Nadeem, que mantenía una relación cordial con Asim, ya había sido advertido por uno de sus compatriotas de que el conseguidor de papeles falsos era también confidente de la policía. « Yo estoy limpio, me da igual. » Eso pensaba en 2005. Luego vinieron los viajes por papeles, el dinero perdido. « Ahora me arrepiento », dice pensando en los condenados de Barcelona, con quienes comparte el mismo desdén religioso por las cosas mundanas. Una visión moldeada por el Tabligh al Jamaat, la corriente apolítica del Islam de la que todos ellos son seguidores. « Me arrepiento de no haber hecho nada entonces. Porque luego envió a mis hermanos a prisión. » Aunque esta vez está dispuesto a dejar constancia, en el caso de que llegue a abrirse en sede judicial un proceso por falso testimonio contra Asim.

Pasado el tiempo, la Fiscalía usa palabras bien distintas para describir a su testigo protegido. El pomposo « agente encubierto » del que hablaba González Mota ante la embajada americana pasa a ser otra cosa. « Teníais razón, el testigo protegido era el desecho de todos los servicios secretos de Europa ; aquello no le valía a nadie para nada », recuerda el abogado Teijelo que le confesó un miembro de la Fiscalía un año después. Los resultados policiales de sus confidencias en Europa confirman esta segunda descripción : Los seis detenidos de Londres, los cuatro de París, el otro (además de Nadeem) nombrado entre Francia e Italia y dos señalados en Portugal no fueron nunca acusados de nada. 

A finales de 2006, por lo demás, antes de las tres denuncias por tráfico de personas que cursaría Pakistán contra él al año siguiente, Asim, el valioso informante de los servicios de inteligencia de París descrito por The New York Times como la « extraordinaria fuente » que iba y venía entre los campos de yihadistas y los Campos Elíseos, tenía muchos asuntos pendientes en Francia : multas de la RATP (la empresa que gestiona el transporte en París) por viajar con un abono sin identificar (a pesar de que él y su familia tenían derecho a un título con descuento), reclamaciones del Departamento de Seine Saint-Denis por impago de más de 600 euros en multas de aparcamiento de su Mercedes 200 (modelo de 1984) y cheques sin fondos denunciados por la Banque Nationale de Paris, que también le había advertido por impagos en el seguro de vida. Hacienda, a su vez, le había reclamado la declaración de impuestos.

El 16 de enero de 2008, miércoles, llegó a Barcelona, supuestamente inmerso en una misión terrorista. El objetivo : volar el metro de la ciudad. Dos días después, el viernes por la noche, cuando la Guardia Civil irrumpió en la mezquita, él abandonó discretamente la calle Maçanet sin ser detenido y acompañado por un agente. El martes adquirió oficialmente la condición de testigo protegido. A finales de ese mes su mujer, sus tres hijos y su suegra habían abandonado también el piso HLM (Vivienda de Alquiler Moderado, por sus siglas en francés) en el que vivían en el noreste de París. Al menos dos establecimientos de la región parisina conservan anotadas compras de antes de aquellas navidades que dejó sin pagar : 214 euros en total. Cuatro meses después, viviendo ya en España como testigo protegido, aún ingresó las ayudas sociales del Estado francés correspondientes a la mensualidad de abril : 972 euros.  

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Braulio García Jaén, Matías Escudero Arce y Andrés Aguayo son periodistas independientes. Su proyecto ha sido financiado por el European Journalism Fund. Mediapart publica esta investigación en exclusividad con su socio español infoLibre.