Democracia: corregir o borrar

Por y Jesús Maraña

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Repetía a menudo el recién fallecido Ricardo Piglia« Escribir es sobre todo corregir, no creo que se pueda separar una cosa de otra ». Con la política, como con la vida, ocurre lo mismo. La democracia seguirá siendo el menos malo de los sistemas de convivencia siempre que demuestre su capacidad de corregir errores, de mejorar los cauces de representación, de encontrar soluciones eficaces para los nuevos problemas. ¿Queda garantizada esa capacidad de regeneración democrática con la aparición de nuevos partidos o con la fragmentación parlamentaria que ha roto el anquilosado bipartidismo gobernante desde la Transición? Desde luego se despertó esa esperanza desde el 15-M entre amplios sectores de la ciudadanía. Que esa ilusión se vea frustrada o que los partidos tradicionales (y otras instituciones clave, como las financieras o los grandes grupos mediáticos) sigan sin entender nada de lo que está pasando en la calle es una duda que podría quedar despejada en este incierto 2017.