Gran Hermano Obama

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El presidente de EEUU se ve sumido en una cadena de escándalos de espionaje generalizado. Periodistas y ciudadanos asisten incrédulos a las revelaciones de los medios de comunicación, que dibujan a una Administración obsesionada con controlar las comunicaciones en la Red.

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Nueva York, corresponsal

« Ellos casi te pueden ver formular tus ideas a medida que escribes en el teclado », dijo el anónimo agente de inteligencia de EEUU que, « desencantado », decidió entregar a la prensa un secreto muy bien guardado hasta ahora.

El jueves, el diario norteamericano The Washington Post y el británico The Guardian revelaron la existencia de un programa de espionaje del que el público nunca había oído hablar : Prism. Este programa permite que dos agencias federales, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y el FBI, recojan en secreto la información que intercambian los usuarios de la web, contando con la cooperación de las nuevas empresas de Internet, incluyendo Microsoft, Google, Facebook, Apple, Skype y YouTube (Twitter no aparece).

El programa fue lanzado en 2007, al final del mandato del presidente George W. Bush, cuando las redes sociales estaban en auge y la NSA estaba ansiosa de no perderse nada de lo que estaba ocurriendo. En el futuro, el programa se conservó y se desarrolló bajo la Administración Obama. ¿El argumento? La lucha antiterrorista. El programa debía servir para la detección de cualquier posible amenaza a la seguridad interior.

Obama a justifié vendredi l'existence de tels programmes. Obama a justifié vendredi l'existence de tels programmes.

Por tanto, el Gobierno federal se puso a buscar información (cuyas características no están claras), entrando en los buzones de correo, en los chats y foros de discusiones en línea, canales de video y herramientas de transferencia de archivos. También se introdujo en los servidores de las empresas de Internet, todos ellas situadas en Silicon Valley, en California, donde se concentra el tráfico de usuarios de todo el mundo. La inteligencia de EEUU no niega en absoluto la existencia de este programa. El caso ha adquirido además una nueva dimensión después de que el periódico británico The Guardian revelara el viernes que el Reino Unido se ha beneficiado de este programa. GCHQ, la agencia oficial que se encarga de las escuchas, puede acceder al programa Prism desde al menos 2010.

Las autoridades de Estados Unidos, alarmadas por de la escalada de críticas, decidieron tomar cartas en el asunto. El viernes por la tarde, tras una conferencia de prensa, Barack Obama insistió en que los datos recogidos pertenecían « sólo a los extranjeros que residen fuera de los Estados Unidos ». Añadió que el programa fue eficaz en la lucha contra el terrorismo y  que era « legal ». Tras argumentar que era necesario un « compromiso » entre la seguridad y la protección de la vida privada nacional, el presidente insistió en que « estos programas que no son de carácter secreto en sentido estricto, en el caso de las llamadas telefónicas los miembros del Congreso han sido informados y comités ad hoc están plenamente informados sobre estos programas, que fueron aprobados por amplias mayorías bajo los dos partidos desde el año 2006 ».

En efecto, Prism parece ser un producto de la Patriot Act, un paquete de leyes destinadas a mejorar la seguridad del país por todos los medios, aprobada después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Se estableció a través de la denominada enmienda FISA, votada en repetidas ocasiones por el Congreso, la última vez en 2012, completando una ley de 1978 que regula el dispositivo de vigilancia de EEUU en el extranjero. De ahí su nombre, FISA, o sea Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera. Se permite a las agencias federales obtener del tribunal denominado FISA Court una orden que da el derecho de espiar a los extranjeros sin orden judicial, aunque las comunicaciones o mensajes de correo electrónico sean interceptados en territorio de EEUU

Prism encuentra también su fundamento jurídico en el artículo 215 de la Patriot Act. Permite al Gobierno obtener con la autorización secreta de un tribunal documentos pertenecientes a empresas a partir del momento de que estos son considerados « relevantes y útiles en el contexto de una investigación relacionada con la seguridad nacional ». Es a través de esta vía como lograron las agencias de seguridad que Microsoft, Google y otras empresas les abrieran sus puertas.

Desde el viernes, estas empresas se defienden a través de comunicados de prensa que explican que no dieron acceso ilimitado a sus servidores, y que sólamente obedecieron a las « exigencias de la Justicia »... Apple llegó a decir que nunca había oído hablar de Prism.

Le mode d'emploi de la NSA pour expliquer le programme Prism à ses agents. Le mode d'emploi de la NSA pour expliquer le programme Prism à ses agents.

 

Pero estas explicaciones corren el riesgo de no ser suficientes. En primer lugar, porque los documentos recopilados y publicados por el Washington Post indican que Prism muestra que el programa también se utiliza para recopilar datos privados de ciudadanos estadounidenses, en suelo americano, desde el momento en que entran a formar parte de un círculo de extranjeros que están siendo espiados. En otras palabras, los estadounidenses y los extranjeros tiene motivos para estar indignados.

Las revelaciones del Washington Post podrían ser la gota que colmó el vaso. Se producen tras una serie de escándalos relacionados con el funcionamiento opaco de la Administración Obama, sobre todo relacionados con la vigilancia de los ciudadanos. El último caso es la vigilancia telefónica a periodistas de Associated Press, revelado el 13 de mayo. Luego fue el descubrimiento de otro programa secreto de vigilancia a gran escala de la NSA. Se trataba esta vez de escuchas telefónicas, y fue revelado por The Guardian el miércoles.

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