¿Qué clase de mundo habitaremos pasada la tormenta?

Por Javier Valenzuela (infoLibre - Tintalibre)

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Nada está escrito en las estrellas. Así que no es inexorable que el mundo posterior al coronavirus consolide los aspectos más sombríos de la pandemia: la fragilidad de los sistemas públicos de salud tras años de recortes neoliberales, la pérdida simultánea del puesto de trabajo y de libertades individuales, el espíritu de delación vecinal asociándose con la omnipresencia policial, el cultivo partidista del bulo y el ansia de poder del nuevo fascismo. Pero tampoco está garantizado que sobrevivan las escasas luces de la primavera de pesadilla del año 2020: la reducción del consumismo y la revaloración de lo auténticamente imprescindible, la disminución de los vehículos humeantes y la reaparición del canto de los pájaros, la solidaridad vecinal y el heroísmo del pueblo salvando al pueblo.