El 15-M revive por unas horas el espíritu de Sol

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Las demandas de los indignados volvieron a escucharse este domingo en más de treinta ciudades de toda España en el segundo aniversario del movimiento. Aunque menos numerosas que hace dos años, las marchas más concurridas fueron las de Madrid, Barcelona y Valencia. Por Elena Herrera, de infoLibre.

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Ni los más optimistas esperaban que la de este domingo 12 de mayo fuera una jornada de manifestaciones absolutamente masivas como fueron las convocatorias que, hace dos años, prendieron la mecha de un movimiento que, con su eclosión, agitó el tablero político y alentó una nueva forma de protesta alejada de los agentes sociales tradicionales. Lo cierto es que no lo fueron. Pero el 15-M, con la acción muy descentralizada y el esfuerzo focalizado en luchas concretas como la lucha por la vivienda y la defensa de los servicios públicos, si logró revivir durante algunas horas el espíritu de sus primeros días.

Manifestación en la Puerta del Sol, el domingo 12 de mayo. © Paul Hanna/Reuters Manifestación en la Puerta del Sol, el domingo 12 de mayo. © Paul Hanna/Reuters
Aunque menos multitudinario –como evidencian las imágenes de la protesta– el 15-M demostró seguir siendo la expresión pacífica de un malestar instalado en la sociedad a golpe de recortes y decretos y el germen de una resaca de movimientos ciudadanos que este domingo sí se dejaron ver en las calles. Trabajadores del sector público, afectados por las hipotecas o las preferentes, jóvenes precarios, parados, pensionistas, familias... volvieron a marchar juntos en manifestaciones pacíficas y reivindicativas. 

En su segundo aniversario, los indignados regresaron a la Puerta del Sol –y a otras tantas plazas de más de treinta ciudades que también vivieron manifestaciones– a expresar su rechazo a un sistema que, dos años después, dicen, sigue sin gustarles ni representarles. Los gritos de « ¡Que no, que no, que no nos representan! », « ¡Sí se puede! » « ¡Lo llaman democracia y no lo es! » volvieron a escucharse en las movilizaciones. Además, entre las múltiples pancartas también podían leerse lemas contra los tijeretazos en sanidad o educación, proclamas contra la reforma de la ley del aborto o consignas contra los desahucios o a favor del derecho a la vivienda. 

En Madrid, la fórmula de las columnas de manifestantes desde los barrios hacia el centro de la ciudad que los indignados ensayaron por primera vez en la movilización del 19 de junio de 2011 volvió a utilizarse este domingo. Y esa estrategia, sumada a la menor afluencia, quitó algo de visibilidad al conjunto de la protesta porque no todas las marchas entraron a la vez en la plaza. Al menos, eso es lo que comentaban grupos de manifestantes desde la Puerta del Sol. « Cuando unos llegan otros ya se han marchado », se quejaba una joven mientras intentaba quitarse el sol de la cara con un periódico. 

A las 20 horas, tal y como estaba previsto, la Puerta de Sol enmudeció. Y, de forma coordinada, todos los manifestantes, en silencio, levantaron los brazos y agitaron sus manos en el aire. Es lo que los activistas llaman « grito mudo », una forma de protesta que popularizaron hace dos años para protestar contra los dictados de la Junta Electoral, que prohibió las concentraciones en esa plaza por la cercanía de las elecciones autonómicas y municipales del 22 de mayo. Proclamas de « ¡Dimisión! » y « ¡Sí se puede! », siguieron a este « grito » silencioso. 


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