Alepo: Vladimir Putin o la barbarie intencionada

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Una masacre puede esconder otra. Alepo, como Gernika hace casi 80 años, anticipa algo que nos negamos a ver venir. El presidente ruso será el primer abanderado de este mundo consagrado a la ley del más fuerte.

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El agitador André Glucksmann (1837-2015) habría soltado un exabrupto con su acento de parisino arrogante venido a menos. Ya no vive. No es razón para no decir tranquilamente que Vladimir Putin preside por segunda vez un crimen de guerra que hace que diezme una población situada en su punto de mira: los habitantes de Alepo, en Siria, en las postrimerías de 2016; como tuvo sometidos de forma canalla a los habitantes de Grozny, capital chechena, a finales de 1999 y principios del año 2000.