Cataluña: la vergüenza de España, el deshonor de Europa

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Uno puede estar a favor o en contra de la independencia de Cataluña. Pero frente al juicio contra doce líderes independentistas, uno solo puede sentir indignación. Los acusados se enfrentan a condenas de entre siete a veinticinco años de prisión. No por actos de terrorismo o intento de golpe de Estado. Sino por haber liderado un proceso político frente a instituciones heredadas del franquismo.

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Es el primer gran proceso político organizado en la historia de la Unión Europea. Y nadie, o casi nadie, se inmuta. Espacio de libertades, de democracia, la Unión Europea acepta, sin aparentemente encontrar nada que decir, la apertura de un juicio inicuo organizado por el Estado español contra doce opositores políticos catalanes. Esta nueva abdicación europea, que tolera a una extrema derecha en el poder en Austria, una extrema derecha dirigiendo Italia, una ultraderecha nacionalista en Hungría y Polonia, es un deshonor más. A tres meses de la celebración de las elecciones europeas, este juicio, que se abre ante el Tribunal Supremo de Madrid, es una señal de alarma sobre la degeneración democrática de la Europa de los 28.