Rusia: un «régimen de guerra» asfixia a la sociedad civil

Por

La presión sobre las ONG rusas no deja de aumentar. Tras los cambios legislativos, muchas de ellas son consideradas « agentes del extranjero ». Hace sólo unos meses, la organización Agora, que proporcionaba apoyo jurídico a algunos de los casos más emblemáticos de víctimas de la represión rusa, fue liquidada por vía judicial. Entrevistamos a uno de sus miembros, Damir Gainoutdinov.

Acceso a los artículos es sólo para suscriptores.

Desde hace cuatro años, tras la reelección de Vladimir Putin como presidente de la Federación Rusa, las ONG se encuentran en el punto de mira del Kremlin. Las primeras en ser señaladas fueron aquéllas que reciben ayudas foráneas; una ley de 2014 las considera « agentes del extranjero » (en la actualidad, el Ministerio de Justicia ruso tiene listadas 135 entidades). Muchos integrantes de estas organizaciones se han visto acosados por las autoridades y algunos han terminado por salir del país, como la activista antinuclear Nadejda Koutepova o la periodista Julia Berezovskaia.