Marchas multitudinarias en Brasil contra la corrupción y el despilfarro

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Decenas de miles de indignados brasileños claman contra las prácticas corruptas, la represión policial y el elevado coste de organizar eventos deportivos.

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La que comenzó como una protesta contra la subida del precio del transporte y el elevado coste de la organización de eventos futbolísticos de primer nivel como la Copa Confederaciones, que se celebra estos días, o el Mundial de Fútbol de 2014, ha derivado en Brasil en movilizaciones multitudiarias contra la corrupción y la represión policial. 

La manifestación más multitudinaria ha tenido lugar en Río de Janeiro, donde 100 000 personas han tomado las calles para protestar por el elevado coste de organizar dichos eventos deportivos y, además, por el aumento del precio del transporte público de 2,75 a 2,95 reales, según informa Europa Press. Los manifestantes han recorrido con flores en las manos el centro de la ciudad carioca en dirección a Cinelândia. Sólo se produjeron algunos disturbios cuando pequeños grupos intentaron desviarse del trayecto autorizado.

A la altura de la Quinta da Boa Vista un grupo de manifestantes intentó llegar hasta el estadio de Maracaná, donde este lunes ya hubo enfrentamientos. Un batallón de choque de la policía militar utilizó gases lacrimógenos y gas pimienta para impedirlo. Poco después, otro grupo de manifestantes intentó llegar a la Asamblea Legislativa. Los uniformados lanzaron gases lacrimógenos para contenerlos, pero éstos respondieron con cócteles molotov y lograron alcanzar la escalinata del congreso regional, donde prendieron fuego a un coche. Según el diario brasileño O Globo, al menos 29 personas resultaron heridas. 

Sin embargo, las movilizaciones no han tenido lugar sólo en Río. El eco de las protestas ha tenido réplicas en las principales ciudades del país. En Brasilia, 10 000 personas, entre ellos cientos de estudiantes de secundaria, marcharon por motivos similares. Un grupo de manifestantes llegó hasta el Congreso Federal, que estaba protegido por un cordón policial. A pesar de ello, consiguieron subir la escalinata y llegar al techo. La policía recurrió de nuevo a gases lacrimógenos y gas pimienta para sacarlos de ahí. Las autoridades brasileñas cortaron la luz de la fachada principal del Congreso Federal para favorecer la actuación policial. No obstante, se produjeron algunos desperfectos, como la rotura de los cristales de la entrada principal.