Israel recluta a rebeldes sirios para proteger el Golán

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Los militares encargados de garantizar la seguridad de la frontera norte de Israel tienen la memoria corta. Dos décadas después de haber constatado, a su costa, el fracaso de su estrategia de zona tampón, al sur de Líbano, y asistido a la desbandada de las milicias locales encargadas de defenderla frente a Hezbollah, ahora tratan de crear, al este de los Altos del Golán, entre el sur de Siria e Israel, una nueva zona tampón, de cuya defensa se ocupa una decena de grupos rebeldes sunitas sirios, armados y financiados por el Ejército israelí.

Quizás porque la frontera era considerada desde hace más de 40 años –primero con la dictadura de Hafez al-Assad y posteriormente con su hijo Bashar– como la más segura del país, los militares israelíes inicialmente ejercieron de observadores atentos, pero pasivos, en el momento en que Siria se unía a Túnez, Egipto y Libia en la reivindicación democrática, para después sumirse en la violencia y el horror cuando el dictador decidió echar al ejército y a las milicias en contra del pueblo.