Fukushima cuatro años después: los refugiados son obligados a volver a la zona contaminada

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De nuestro enviado especial en Japón.- « Mi casa es inhabitable. Es muy radiactiva ». Sentado de piernas cruzadas sobre su tatami, el señor Nakano, de 67 años, abre su periódico local por la página que ofrece cada día, como si fuese el tiempo, los índices de radioactividad de cada aldea situada en los alrededores de la central devastada de Fukushima Daiichi. Con rotulador rojo, Nakano ha dibujado un punto delante del índice de contaminación de su pueblo: 14,11 uSv/h [sieverts por hora, unidad que mide la dosis de radiación absorbida por la materia viva]. « Es muy elevado y muy peligroso. Además, es un índice oficial en el que no confío. Creo que la radioactividad es todavía más fuerte ».