Crisis migratoria: Europa dispone de medios que no usa para frenar el drama humanitario

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Desde el inicio del año, al menos 1.650 personas han muerto tratando de cruzar el Mediterráneo. Europa no puede hacer nada: Falso. Antes de la celebración de la cumbre de la UE, Mediapart propone un inventario de posibles soluciones y de aquellas medidas que ya se han puesto en marcha con un irrisorio presupuesto. La lucha contra los contrabandistas, la redefinición de Frontex o el cambio de las políticas en materia de asilo y visados, son medidas indispensables.

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Europa se siente impotente de cara a los naufragios que transforman el Mediterráneo en un cementerio migratorio, no tiene medios de actuación para impedir esos repetitivos dramas, no tiene más que lágrimas e indignación en respuesta a la fatalidad. Esta es la impresión que se desprendía de las numerosas declaraciones escuchadas el domingo 19 de abril después del fallecimiento de 800 inmigrantes (según cifras de ACNUR) ahogados tras el hundimiento de su embarcación a la altura de Libia.

El lunes 20 de abril llegaron las preguntas. ¿Por qué? ¿Cómo es posible? ¿Qué hacer? Para analizar lo que había pasado, la diplomacia europea convocó una reunión especial de ministros de Interior y de Exteriores, al mediodía, en Luxemburgo. Ese mismo día tuvieron lugar tres nuevos dramas: un velero encallaba cerca de la isla griega de Rodas y dos embarcaciones más eran socorridas en Libia.

La Comisión Europea propuso un plan de diez puntos que será examinado el jueves 23 de abril en Bruselas durante una cumbre extraordinaria. El comisario europeo de Migración, Asuntos Internos y Ciudadanía, Dimitris Avramopoulos, anunció su deseo de reforzar los medios de salvamento y ampliar las zonas de intervención de las patrullas en el Mediterráneo a lo largo de Italia (Tritón) y Grecia (Poseidón), bajo la responsabilidad de Frontex. Los traficantes de personas estarían directamente en el punto de mira: el proyecto es « capturar y destruir » los navíos utilizados por los traficantes en el cuadro de acciones civiles y militares, algo parecido a lo que se hizo en Somalia para luchar contra los piratas.

Los límites de esta operación, que consistiría en intervenir sobre las costas libias y supondría un mandato de la ONU, son todavía confusos. Para cortar las rutas migratorias, sería necesaria una colaboración más estricta con los países vecinos de Libia, especialmente Níger, Túnez y Egipto. Se prevé organizar un dispositivo de « reinstalación » de refugiados en Europa con el fin de « compartir la responsabilidad de asilo »  y, finalmente, instaurar un « nuevo programa de retorno rápido de inmigrantes irregulares », es decir, expulsiones coordinadas por Frontex.