En Honduras, la guerra sin armas de Julieta

Por y Andros Lozano

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La  noche anterior a la muerte, antes de que sucumbieran al sueño, Julieta Castellanos y su hijo Alejandro pasaron largo rato sobre una cama contándose confidencias y regalándose caricias. Sólo una tibia luz procedente de las farolas de la calle dibujaba el perfil de dos cuerpos que se despedían sin saberlo.