Un oleoducto gigante amenaza a Canadá y a Europa

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Las compañías petroleras canadienses, con el apoyo del Gobierno de ese país, unen fuerzas. A pesar de los daños medioambientales derivados de la explotación de las arenas bituminosas, a pesar de la oposición ciudadana a su transporte hacia el interior del país o a Estados Unidos, a pesar de que la Casa Blanca ha suspendido (de momento, temporalmente) la construcción de la tubería Keystone XL, a pesar de los accidentes industriales, prosiguen los trabajos para la preparación de nuevos proyectos destinados a encontrar salidas comerciales a este petróleo altamente contaminante. Y, en esta ocasión, se lleva a cabo con la connivencia de la Unión Europea.