Los escándalos políticos en Brasil pasan factura a la economía

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Silmara Silva todavía recuerda el día en el que se marchó de Rondonia (noroeste de Brasil) para instalarse en São Paulo, hace ahora exactamente siete años. « No tenía nada, sólo una maleta, y mi hija adolescente, a la que alimentar », rememora con una pizca de nostalgia en la voz. Silmara, que llegó para estudiar peluquería, enseguida encontró un empleo en un Brasil en pleno auge. Hasta que el año pasado, le diagnosticaron alergia al formol, lo que la llevó al hospital. « Perdí mi trabajo, me gasté todos los ahorros en la atención sanitaria y ya no pude hacer frente al alquiler », añade.