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Los servicios secretos británicos temen al Brexit

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Graffiti en una pared frente a una cabina telefónica, cerca de la sede del servicio de inteligencia electrónica, el GCHQ, en Cheltenham, al oeste de Inglaterra, el 16 de abril de 2014. Una obra del artista callejero Banksy que ilustra las revelaciones de Edward Snowden, quien declaró que el GCHQ había utilizado cables de fibra óptica que transportaban las comunicaciones internacionales y el tráfico de Internet para desviar cantidades ingentes de datos personales. © Reuters/Eddie Keogh Graffiti en una pared frente a una cabina telefónica, cerca de la sede del servicio de inteligencia electrónica, el GCHQ, en Cheltenham, al oeste de Inglaterra, el 16 de abril de 2014. Una obra del artista callejero Banksy que ilustra las revelaciones de Edward Snowden, quien declaró que el GCHQ había utilizado cables de fibra óptica que transportaban las comunicaciones internacionales y el tráfico de Internet para desviar cantidades ingentes de datos personales. © Reuters/Eddie Keogh

A los dos lados del canal de la Mancha, los espías se movilizan para garantizar que el Brexit tenga el menor impacto posible en las labores de cooperación, especialmente en la lucha contra el terrorismo. Un Brexit sin acuerdo podría poner en peligro el intercambio de informaciones entre los servicios de inteligencia británicos y los europeos.

Antiterrorismo: la historia de un fracaso

¿Por qué terroristas fichados consiguen llevar a cabo sus planes? ¿Por qué los servicios de inteligencia parecen condenados a una impotencia crónica? ¿Por qué la clase política se niega en poner en marcha la gran reforma exigida por muchos expertos? Mediapart entrevistó a decenas de personas (jueces, agentes de inteligencia, policías, expertos, políticos ...), se inmiscuyó en varios procesos judiciales y comparó varios informes para explicar la crisis sin precedentes que sufre la lucha contra el terrorismo en Francia.

El último secreto del ‘caso Greenpeace’

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El hombre que hundió el Rainbow Warrior ha roto por fin su silencio. 30 años después del atentado cometido por los servicios secretos franceses contra el buque insignia del movimiento ecologista Greenpeace –que llevaba a cabo una campaña en contra de los ensayos nucleares en el Pacífico–, el coronel Jean-Luc Kister se explica en una entrevista concedida a Mediapart. Estas declaraciones acompañan a su intervención en la televisión pública de Nueva Zelanda donde ha presentado sus excusas y ha pedido perdón a la familia de Fernando Pereira, el fotógrafo que perdió la vida como consecuencia de la explosión del navío.