El arte, un campo de batalla bajo el poder de Putin

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En Rusia, la creación artística continúa siendo abundante. Pero, la cultura es también ahora uno de los campos de acción favoritos del régimen y de la Iglesia, el lugar donde se dan cita el oportunismo y los ajustes de cuentas, en nombre de los valores patrióticos o religiosos. Mediante la censura o la gestión de las ayudas, Rusia ha convertido la cultura en una herramienta de propaganda al servicio de valores patrióticos y conservadores. Una investigación publicada en La revue du crieur.

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El miércoles 29 de noviembre de 2017, una noticia llegó a las principales agencias rusas: Vladimir Putin, cuya agenda está siempre sobrecargada, iba a « encontrar tiempo » ese mismo día para ver la nueva película de Djakhongir Faïziev, La leyenda de Kovrolat, la última gran producción cinematográfica nacional, que cuenta las hazañas, en el siglo XIII, de un joven caballero que levanta una armada con el fin de desafiar al invasor mongol. El relato se extrae del Cuento de la destrucción de Riazan, recopilación de manuscritos de los siglos XVI y XVII. El presidente salió encantado: una obra « impresionante que va derecha al corazón », comentó.