Varias mujeres denuncian las agresiones y el acoso sexual de Denis Baupin

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Mediapart y France Inter han recopilado testimonios sobre hechos que pueden ser calificados como agresiones y acoso sexual por parte del diputado de París Denis Baupin. Cuatro diputadas han decidido romper su silencio y hablar a cara descubierta. Tras la publicación de esta investigación, el vicepresidente de la Asamblea Nacional francesa, Denis Baupin de 53 años de edad y marido de Emmanuelle Cosse, ministra de Vivienda, renunció a su cargo. 

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Octubre de 2011, Montreuil. Sandrine Rousseau se encuentra en la tribuna frente a los responsables europeos de Europa Ecología-Los Verdes, que se habían desplazado hasta la localidad próxima a París para preparar el programa de las elecciones presidenciales y legislativas de 2012. « En un momento dado, quise hacer una pausa », cuenta. Se levantó, abandonó la sala y se dirigió al baño. « Denis Baupin me abordó en el pasillo. Me acorraló contra la pared, mientras me agarraba por el pecho e intentaba besarme. Le aparté con violencia ». Todo sucedió muy deprisa. Casi en silencio. « En ese momento, estaba tan sorprendida que no dije nada ».

Acababa de incorporarse a la dirección del partido. En cuanto a Denis Baupin, ya era alguien importante en el seno del movimiento ecologista, vicepresidente de París de 2001 a 2012. « Llegaba como la cuota ajena a Los Verdes, venía de provincias y era una mujer. Nadie me conocía. Era la nueva ». Minutos después de aquellos hechos, Sandrine Rousseau, economista en la Universidad de Lille-I, volvió a la tribuna. « Me encontraba muy mal. Enseguida pensé que sufrir aquello era completamente anormal. Pero no le di la calificación de agresión sexual hasta mucho tiempo después ». A uno de sus vecinos de asiento le dejó caer lo sucedido. « Me respondió: 'Ah, lo ha vuelto a hacer'. Esa fue su frase ».

Denis Baupin, durante una sesión en la Asamblea Nacional. © Reuters Denis Baupin, durante una sesión en la Asamblea Nacional. © Reuters

Como Sandrine Rousseau, actual portavoz de la formación EELV, tres mujeres denuncian ahora, por primera vez a cara descubierta, los supuestos ataques cometidos por Denis Baupin, histórico dirigente de Los Verdes, actual diputado de París y vicepresidente de la Asamblea Nacional francesa. En el curso de una investigación que se ha prolongado durante varios meses, y llevada a cabo conjuntamente con France Inter, otras mujeres, que desean permanecer en el anonimato, por miedo a las represalias, nos han ofrecido testimonios similares. En total, hemos tenido conocimiento de ocho casos que, presuntamente, pueden ser constitutivos de los delitos de acoso o agresión sexual.

Desde el 2 de mayo, tanto la redacción de Mediapart, como France Inter, tratamos de contactar en numerosas ocasiones con Denis Baupin, que no ha accedido a ser entrevistado (véase la caja negra, al final de este artículo). Nos remitió a sus abogados, que rechazaron responder a nuestras preguntas y nos amenazaron con emprender medidas judiciales. El pasado 8 de abril, los abogados de Denis Baupin, tras conocer que estábamos llevando a cabo una investigación, enviaron un correo electrónico a Mediapart, « instándonos » a no publicar nada. Una forma de actuar muy poco habitual. El 18 de abril, el diputado anunció que dejaba Europa Ecología-Los Verdes (EELV).

Isabelle Attard, diputada de Los Verdes desde junio de 2012, dejó el partido en diciembre de 2013 por desacuerdos políticos. Ahora se presenta como « diputada ciudadana », aunque sigue adscrita al grupo ecologista en la Asamblea Nacional. Desde junio de 2012 hasta su marcha del partido, año y medio después, asegura haber recibido decenas de sms de Denis Baupin.

« El acoso era casi diario con sms provocadores, salaces. Hubo momentos en los que me llegaron más, funcionaba por impulsos... Era sobre todo cuando estábamos en la Asamblea, de martes a jueves », cuenta Isabelle Attard. « Decía, por ejemplo: Me gusta cuando cruzas tus piernas así. Incluso, en reuniones o en comidas de trabajo, llegó a proponerme que nos convirtiéramos en amantes. Al principio lo decía en un tono medio de broma. Después se convirtió en algo agotador, muy duro... ». No es la única que pasó supuestamente por algo así: « Sabía que éramos varias las diputadas que recibíamos los mismos sms ».

Si nos atenemos al artículo 222-33 del Código Penal francés, esta situación puede considerarse como acoso sexual,. Y tuvo al menos una incidencia directa en el trabajo de Isabelle Attard: « Para mí, era lo suficientemente duro como para evitar tener una reunión de trabajo cara a cara con Denis Baupin », un reconocido especialista en cuestiones energéticas y sobre todo en la cuestión nuclear. « Al final, mi trabajo se resintió », explica la diputada. « Debía trabajar con él, pero lo dejé. Me autocensuré ».

Sólo una vez pidió reunirse con Denis Baupin. Acudió acompañada de Frédric Toutain, su asistente parlamentario. « Es horrible tener que hacer perder el tiempo a un colaborador que tiene más cosas a las que dedicarse que a servir de protector, de guardaespaldas, impedir bromas salaces, en una reunión de trabajo. Pero lo necesitaba para sentirme tranquila ». El colaborador confirma estas palabras. Attard le enseñó los sms. « Me acuerdo de aquel mensaje sobre las piernas cruzadas, decía cosas como ‘te resistes y eso me gusta’. He sido delegado de personal y he tenido que ocuparme de casos de acoso sexual. Para mí, éste es un caso de libro », explica Frédric Toutain.

« Al cabo de cinco, seis meses, empecé a estar bastante harta », dice la diputada. « Le propuse a una colega que le enviase un correo a Denis Baupin pidiéndole que lo dejara ». Siguió. Al final Isabelle Attard no tomó ninguna medida, ni denunció. Hasta ahora.

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Desde el 2 de mayo, Mediapart y France Inter han contactado en múltiples ocasiones a Denis Baupin que en ningún momento respondió a nuestras solicitudes de entrevista, pero que nos remitió a sus abogados. Los abogados de Denis Baupin nos pidieron, el 2 de mayo a última hora, que les enviásemos las preguntas por escrito. Lo hicimos el 3 de mayo. El 4 de mayo, declinaron que su cliente respondiese a nuestras preguntas (tampoco ellos lo hicieron) y nos amenazaron con emprender medidas legales.

El 4 de mayo volví a insistir a los abogados de Denis Baupin, por mail. Este es un extracto de dicho correo: « Vuelvo a insistir sobre la necesidad de hablar de viva voz con su cliente, Denis Baupin, para Mediapart, y con mi colega de France Inter. Sabe que este tipo de investigaciones, muy sensibles, requiere que protejamos a las fuentes y a los testigos. Si hablamos con su cliente, Denis Baupin, estaremos en condiciones de preguntarle sobre el relato que sigue: ‘Recibí durante varios meses vía sms, mensajes de incitación sexual por parte de Baupin’. Comprenderá que, en este punto, debemos guardar el anonimato porque debemos proteger a los testigos [...].

También le recuerdo que mi primera petición de entrevista con su cliente, Denis Baupin, fue el lunes 2 de mayo, por sms y mail, a las 12:55. De nuevo me dirigí a él el lunes 2 de mayo a las 16:25, para recordarle que tenía interés en ofrecer su versión de los hechos. El martes, volví a ponerme en contacto con él vía sms y por e-mail, a las 11:52. El miércoles 4 de mayo, de nuevo escribí a Denis Baupin, por sms e e-mail, a las 12:07. Paralelamente les remití a ustedes un mail el lunes 2 de mayo, para solicitar una entrevista con él. Me respondieron por e-mail por la noche, ese lunes, solicitándome las preguntas por escrito. Se las hice llegar el martes 3 de mayo, a las 15:32.

Me tiene, como siempre, a su disposición, para hablar de viva voz con su cliente, Denis Baupin ».

El 8 de abril, los abogados de Denis Baupin, que tenían conocimiento de que realizábamos una investigación, remitieron un correo al director de Mediapart, instándonos a no publicar nada. Algo poco frecuente.

Las personas citadas han sido entrevistas en el marco de esta investigación, que ha durado varios meses y ha sido llevada a cabo por Mediapart y por el periodista de France Inter Cyril Graziani. Algunas de las personas entrevistadas han pedido permanecer en el anonimato.