Comprender el yihadismo para combatirlo de otro modo

Por Claire Talon

El Estado Islámico integra todo un batiburrillo orientalista que va de Lawrence de Arabia a Juego de Tronos. Sin llegar a entenderlo, Occidente libra contra esta organización una guerra más propia de otros tiempos, con la pretensión de acabar con una crisis global que también se juega fuera del campo de batalla. Peor aún, al luchar contra estos molinos de viento, la « coalición » está avalando que se amordace a sociedades civiles en ebullición.

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Trece años después del 11 de septiembre, tres importantes asuntos han alterado la imagen de Oriente Medio. El primero, es la oleada libertadora que, desde la primavera de 2011, sigue socavando los cimientos del orden petroautoritario nacido de los Acuerdos Sykes Picot. El segundo, es el aggionarmento forzoso del islamismo político que, en Egipto, en Túnez, ha tenido que replantearse sus pretensiones ante el rechazo popular y la realidad del poder. El tercero, es la irrupción masiva en internet de sociedades civiles en ebullición que por primera vez tienen un modo de expresarse, a falta de poder expresar su opinión.

Este es el nuevo telón de fondo sobre el que el yihadismo continúa su despliegue y en el que se inscriben los dramas sirio e iraquí. Se trata de una crisis generalizada motivada por el hundimiento de las estructuras estatales heredadas de la independencia. Sin embargo, las potencias occidentales repiten ad nauseam el mismo guion : una revuelta civil centrada en la lucha contra « el terrorismo » garantizará la estabilidad de la región.

Piedra angular de este trillado guion, la Internacional Yihadista es la llave maestra necesaría en sí misma para justificar una operación militar rechazada mayoritariamente por la opinión pública meses antes, en Europa y en Estados Unidos. Esto incluye las meteduras de pata y las incoherencias de François Hollande, capaz de atacar sin pestañear a Bachar Al Assad y a continuación a su enemigo, Daech (acrónimo en árabe del Estado Islámico en Irak y el Levante) como si se tratase de lo mismo. En septiembre, fue capaz de decidir que Francia no está legitimida para intervenir en Siria cuando hubiese sido necesario haberlo hecho un año antes. Todo ello pone en evidencia una cosa que, frente a las opiniones públicas mayoritariamente contrarias a la guerra, el yihadismo es a día de hoy el único asunto susceptible de proporcionar sentido a una lectura cada vez más incomprensible de la realidad de Oriente Medio.

¿ Tenemos que sorprendernos por ello cuando los portavoces de estos yidahistas ofrecen a « Occidente » un universo ad hoc, de una familiaridad caricaturesca, con respecto a una situación extremadamente compleja ?

No se trata de abordar aquí la responsabilidad, conocida y documentada, de los Gobiernos occidentales en la formación y el desarrollo de movimientos yihadistas en Oriente Medio. En el caso mencionado, la guerra contra Daech se justifica abiertamente como forma de « compensar » la calamitosa gestión de la crisis siria. Se trata más bien de subrayar que los yihadistas han recuperado un universo orientalista que, disfrazado de enfrentamiento cultural, atrapa a Occidente en una confrontación mortífera con él mismo.

Ya sea al más propio estilo de una película de romanos, como en los westerns, en los thrillers o como en una producción de ciencia ficción, Daech, como antes Al Qaeda, domina a la perfección los códigos del imperialismo cultural. El Estado Islámico integra a todo un batiburrillo orientalista que va de Lawrence de Arabia a Juego de Tronos, pasando por Salomé y San Juan Bautista.

Photo de propagande postée par des djihadistes. Photo de propagande postée par des djihadistes.

Podríamos explayarnos sobre el interés de los soldados del Estado Islámico por dejarse fotografiar a caballo o por formar caravanas de jeeps en el desierto, de la querencia de sus jefes a la hora de vestir al más estilo vintage o de la reactivación teatral del tópico de la crueldad oriental, si no fuese porque son los únicos que proporcionan fotos sobre sí mismos. Los escasos testimonios existentes que hablan del estilo de vida en el Estado Islámico recogen la persecución a que son sometidos aquellos que tratan de documentar cómo se vive y cualquier civil sorprendido haciendo fotos es ejecutado de inmediato.

En el actual estado de fuerza, nos encontramos contemplando a Salomés con niqab, decapitaciones artesanas, crucifixiones, tiroteos a bocajarro, reproducciones inciertas de películas con prendas tradicionales, cabalgatas en el desierto o escenas de batallas extraídas de películas góticas.

  • Véase Flames of War, vídeo de propaganda realizado por Mourad Farès, yidahista francés detenido en Turquía en agosto de 2014 :

Al Mahdi et le second Khilafah vidéo complète © Abd' Allah Al Gharib

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Claire Talon es una periodista freelance que vive desde hace tiempo en El Cairo. Arabista, especialista en Oriente Próximo, publicó en 2011 un libro Al Jazeera, liberté d'expresión et pétromonarchie (Al Jazeera, libertad de expresión y petromonarquía), en la editorial Presses Universitaires de France. Colabora regularmente con Mediapart como analista de los movimientos de fondo que sacuden el mundo árabe.