Comprender el yihadismo para combatirlo de otro modo

Por Claire Talon

El Estado Islámico integra todo un batiburrillo orientalista que va de Lawrence de Arabia a Juego de Tronos. Sin llegar a entenderlo, Occidente libra contra esta organización una guerra más propia de otros tiempos, con la pretensión de acabar con una crisis global que también se juega fuera del campo de batalla. Peor aún, al luchar contra estos molinos de viento, la « coalición » está avalando que se amordace a sociedades civiles en ebullición.

Acceso a los artículos es sólo para suscriptores.

Trece años después del 11 de septiembre, tres importantes asuntos han alterado la imagen de Oriente Medio. El primero, es la oleada libertadora que, desde la primavera de 2011, sigue socavando los cimientos del orden petroautoritario nacido de los Acuerdos Sykes Picot. El segundo, es el aggionarmento forzoso del islamismo político que, en Egipto, en Túnez, ha tenido que replantearse sus pretensiones ante el rechazo popular y la realidad del poder. El tercero, es la irrupción masiva en internet de sociedades civiles en ebullición que por primera vez tienen un modo de expresarse, a falta de poder expresar su opinión.