La infanta deja en evidencia a su marido para salvarse a sí misma y proteger al rey

Por y Alicia Gutiérrez

El enroque de desmemoria y desconocimiento con que la infanta de España afrontó el sábado las más de seis horas de interrogatorio como imputada por presunto delito fiscal y de blanqueo puede empeorar el futuro judicial de su marido, Iñaki Urdangarin. El fiscal no pedirá la desimputación de Cristina de Borbón y confía en que el propio juez Castro dé el paso.

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Las seis horas y media de declaración prestadas este sábado por la infanta Cristina como imputada por presunto delito fiscal y blanqueo constataron dos cosas : que la infanta alega no haber tenido la menor participación ni conocimiento de lo que hacían el Instituto Nóos y Aizoon SL, la empresa que comparte al 50% con su marido y que con esa estrategia encaminada a su propia salvación perjudicó objetivamente a Iñaki Urdangarin por cuanto remarca su protagonismo en los manejos para hacerse con dinero público y defraudar al fisco. Todas las decisiones, dijo una y otra vez la infanta, eran cosa de Urdangarin. Incluso la de cómo debían vehicularse los pagos a los empleados del servicio doméstico en el palacete de Pedralbes, que figuraban como empleados de la empresa consultora y de alquiler inmobiliario Aizoon SL. La ajenidad de la infanta es tal que, según sus palabras, ni siquiera conoce el contenido del primer auto por el que, sin precisar delito pero describiendo comportamientos típicos del tráfico de influencias, el juez José Castro la imputó en abril de 2013 para ver cómo la Audiencia de Palma lo revocado al mes siguiente, según fuentes presentes en el interrogatorio consultadas por infoLibre.